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Pueblos de Madrid

Sevilla la Nueva


Sevilla la Nueva, Iglesia Parroquial del Apóstol Santiago

Iglesia Parroquial del Apóstol Santiago.

Al Suroeste de la Comunidad de Madrid, encontramos el municipio de Sevilla la Nueva, de 9.093 habitantes1 y 25,1 km2 de superficie, el origen de cuyo topónimo puede encontrarse en el nombre o sobrenombre de uno de los fundadores del pueblo, en particular en N. Sevillano. Según el historiador Fernando Jiménez de Gregorio (Belvis de la Jara, Toledo, 1911 – Madrid, 2012), sus primeros habitantes lo que hicieron fue seguir la costumbre mozárabe2 de asignar al nuevo asentamiento el mismo nombre de su lugar de origen, al que se añadió “la Nueva” para distinguirla. Otro nombre que la población ha tenido en algunos momentos de su historia, como así aparece en diversos documentos y mapas, ha sido el de Sevilleja, motivo por el cual algunos historiadores han tomado como posible lugar de origen de sus primeros pobladores la localidad toledana de Sevilleja de la Jara. El término limita al Nordeste con Brunete, al Este con Villaviciosa de Odón, al Sur con Navalcarnero, al Suroeste con Villamanta y al Noroeste con Villanueva de Perales. Con el núcleo de población situado a una altitud de 675 metros, presenta una superficie poco accidentada, mayoritariamente llana y con varias pequeñas lomas en su territorio, como el Cerrón de Montes (639 metros) siendo inferior a 100 metros la mayor diferencia entre sus cotas máximas (682 metros junto al cementerio) y mínima (600 metros en el Oeste).

Situado entre las cuencas fluviales del Perales, al Oeste, y del Guadarrama, al Este, su territorio se encuentra recorrido por diversos arroyos, en su mayoría estacionales, de los que destacan, al Norte, el de las Castañuelas, al Oeste, el de la Bañuela, y al Sur, los del Praderón y del Maeso. Su subsuelo dispone de abundantes acuíferos3, existiendo en la Dehesa4 Boyal5 cuatro fuentes y dos lagunas artificiales realizadas con el objeto de favorecer la presencia de ánades reales y galápagos.

La población arbórea de Sevilla la Nueva se compone sobre todo, como es normal en climas mediterráneos secos, de encinares, a los que acompañan en ocasiones diversos matorrales y arbustos de jaras, lavandas, retamas, tomillos, etc., arbustos, como jaguarzos y torviscos, u otros árboles, como enebros o quejigos. Junto a los cursos de agua, se encuentra el bosque de ribera formado por chopos, fresnos y sauces, así como madreselvas, rosales silvestres o zarzas. Otras especies arbóreas que crecen en el término son las coníferas, procedentes de repoblación.

El municipio goza de una variada fauna, entre la que cabe señalar el águila ratonera, el azor, el milano real, abubillas, palomas, perdices y una abundante población de conejos de sus encinares y las oropéndolas, pitos reales, ruiseñores y tórtolas de sus bosques de ribera. Hay que destacar que este término municipal forma parte de la ZEPA6 “Encinares del río Alberche y del río Cofio”, una Zona de Especial Protección para las Aves creada en 1990 para la conservación de singulares especies, como el águila imperial ibérica, el águila real, el buitre negro, la cigüeña negra y el halcón peregrino.

Sevilla la Nueva, Torre del Palacio de Baena

Torre del Palacio de Baena.

Aunque existen notificaciones acerca de la existencia de un asentamiento en el lugar, de carácter no permanente y seguramente habitado por pastores procedentes de la segunda etapa de repoblación realizada en estos lugares por la Comunidad de Villa y Tierra de Segovia durante el siglo XII y principios del XIII, no fue hasta el siglo XVI, según algunas fuentes en 1545 y según otras en 1544, que se lleva a cabo la fundación de Sevilla la Nueva por los habitantes de alquerías7 dispersas dependientes de Perales de Milla. De hecho, en el Censo Pecheros8 de Carlos V, de 1528, no aparecen datos sobre esta localidad. Algunas de ellas estaban situadas en un sitio insalubre, junto al arroyo de Retamosa, al Sudoeste del actual núcleo urbano, que posiblemente abandonaron con el objeto de fundar una nueva población en un lugar más saludable. Esta acción, que contó con el apoyo segoviano, acarreó enfrentamientos con el conde de Chinchón, don Pedro Hernández Cabrera y Bobadilla, y con el concejo de Brunete, parte de este condado, que alegaron ante la Chancillería10 de Valladolid que la fundación había sido en territorio de dicho concejo. La Chancillería de Valladolid dictó primeramente, el 2 de mayo de 1545, a favor de Sevilla la Nueva, y a continuación, ante el recurso de los perdedores, nuevamente a su favor el 1 de julio de 1552.

El anterior no fue el único litigio que sostuvo la población durante este siglo, ya que también hay que añadir otro sostenido con Perales de Milla y los varios en los que se vio envuelta debido a su pertenencia al sexmo11 de Casarrubios y que éste arrastraba desde hace siglos. Finalmente, el 29 de mayo de 1593 se llegó a un acuerdo en el que se realizó un deslinde y amojonamiento entre el sexmo y las tierras del conde de Chinchón, don Diego Cabrera Fernández Bobadilla, que parece ser beneficiaron a este último.

En el siglo XVI, las “Relaciones Topográficas de Felipe II”12 es uno de los documentos más completos, dentro de la información conservada de este siglo, en cuanto a la vida diaria y a los diferentes aspectos administrativos, económicos y sociales propios de los pueblos incluidos en él. A pesar de que la población de Sevilla la Nueva no se encuentra en estas “Relaciones”, su nombre sí que aparece en las de poblaciones vecinas, como Navalcarnero, Quijorna o Sacedón, pudiendo asegurarse así su existencia. Para finales de este siglo, conforme al Censo de la Corona de Castilla, de 1591, se sabe que la localidad tenía 55 vecinos –53 eran pecheros, uno hidalgo13 y otro clérigo– que pagaban sus diezmos14 al convento entonces en construcción de San Lorenzo el Real del Escorial y se reunían para concejo a campana tañida. Su producción agrícola era entonces de cereales, viñas y algo de olivares.

A mediados de este siglo, se construye la Iglesia de Santiago Apóstol y se decide levantar la hoy desaparecida ermita de Santa Bárbara, cuyas obras finalizaron en noviembre de 1610. En 1624, es bendecido el cementerio de igual nombre, situado junto a la ermita, y en 1720, aparece la última anotación de sus cuentas en el Libro Becerro15, por lo que debió de ser entonces cuando se arruinó. A principios de la siguiente centuria, en 1803, el sacerdote de la localidad vende sus materiales, demoliéndola para un mejor aprovechamiento de los mismos.

Sevilla la Nueva, Los Arcos

Los Arcos. Elemento singular que da nombre a la plaza junto a la cual se levanta.

Alrededor del año 1630, don Francisco Beltrán de Echarri (o de Echávarri), Secretario del Tribunal de Cuentas Mayor del Reino y Familiar16 del Santo Oficio de la Inquisición de Vitoria, además de Secretario del Rey, adquiere de este último, muy necesitado entonces de dinero, el Señorío17 de Sevilla la Nueva. Don Francisco era muy apreciado por Felipe IV y quizás por ello logró que el Soberano accediera a la solicitud de ejidos18 y dehesas que en el año 1664 realizaron los vecinos sevillanovenses al soberano. El rey les concedió media legua19 de terreno, poniéndoles como requisito, según podemos leer en la página 604 del Tomo XII de la colección “Arquitectura y Desarrollo Urbano. Comunidad de Madrid” correspondiente a la Zona Sur, que “fuese propia y privativa de aquella villa, y que en ella, no tuviese Comunidad ni persona particular, parte ni aprovechamiento alguno”. Sin embargo, los vecinos, desobedeciendo al rey, ocuparon sin avisar una tierra perteneciente a Segovia de la que más tarde, y nuevamente en contra de lo ordenado por el soberano, entregaron, como medio de pago, un tercio de la misma a su señor feudal, quien la utilizó como coto de caza. Ante esta situación, los segovianos comenzaron el que se convertiría en un largo pleito.

En este siglo, además de terminar la Ermita de Santa Bárbara, se construyó, cerca de ésta, la Ermita de San Juan Bautista, fundada por voluntad testamental de Juan Redondo, consagrada el 14 de marzo de 1658 y vuelta a consagrar el 6 de diciembre de 1749. Se trataba de un edificio construido en ladrillo, levantado sobre cimientos de piedra y de unas dimensiones de 28 pies20 de largo por 20 de ancho. Su ruina debió de ocurrir en 1768 ya que es entonces cuando terminan las cuentas del Libro Becerro. Otra obra de entonces fue el pósito21 que en 1683 inauguró el Cardenal Portocarrero y que tenía su nombre.

En 1689, Carlos II había elevado a la dignidad de condado el Señorío de Sevilla la Nueva, una decisión que ratificó en 1692 y 1695. En 1690, esta localidad obtiene la concesión del título de villazgo, un suceso de especial repercusión para el pueblo que hasta entonces dependía de Segovia, aunque, desde 1630, ya se utilizaba el título de Villa. Para finales de este siglo, la agricultura seguía siendo la actividad mayoritaria de la población.

A principios del siglo XVIII, la población censada es de 48 habitantes, según el Vecindario de Campoflorido22 (1712-1717). En 1751, la misma ha aumentado hasta los 30 vecinos (unas 117 almas) recogidos en el Catastro de Ensenada23 (1751). En esta época, la actividad de la mayoría de la población seguía siendo la agricultura, a la que se dedicaban 14 labradores y 5 jornaleros, contando el pueblo, además, con los servicios de un párroco, un sacristán, un administrador de rentas, un fiel de fechos24, un tercero25 de la cilla26, un cirujano, un maestro, un herrero, un abacero27, un tabernero y un tablajero28. En el Censo de Aranda29, realizado en la villa el 4 de diciembre de 1768, se contabilizan 128 habitantes, así como un cura, un capellán nombrado directamente por el señor de la villa y un sacristán.

Sevilla la Nueva, Plaza de los Arcos

Plaza de los Arcos. Situada junto a la fachada Sur del Palacio de Baena, fue construida en 1995 en el lugar donde esta residencia tenía sus jardines privados, así como diversas construcciones auxiliares.

Los cultivos agrícolas eran entonces sobre todo de secano (algarrobas, avena, cebada, centeno y trigo), contando asimismo con unas viñas de las que se obtenía un mosto escaso y de regular calidad, además unos pocos olivos y encinas. Los habitantes obtenían también otros productos (bellotas, leña, etc.) del bosque y del monte de encina. El término contaba también con una dehesa boyal cuyo pasto era utilizado por los ganados de la Comunidad de Villa y Tierra de Segovia, entre los que apenas había propios31 ya que su cabaña ganadera era escasa y estaba formada básicamente por animales de labor (bueyes, mulas, asnos, etc.) y algunos cerdos que los vecinos solían tener. El municipio contaba igualmente con seis colmenas, propiedad de un vecino de la capital. La industria existente era escasa y limitada a los productos del campo, como la producción de aceite, pan y vino. El municipio tenía entonces un total de 29 casas, de la que una era de doble planta, y en la del concejo se hallaban instaladas, además, la abacería, la carnicería y la taberna.

En 1768, según el Censo de Floridablanca, la población de Sevilla la Nueva aumenta nuevamente al ser ésta de 39 vecinos (144 habitantes) repartidos entre un cura, un sacristán, un escribano, 13 labradores, 14 jornaleros, un artesano y 8 criados. Para finales de siglo, conforme a la Descripción de Lorenzana32, el censo de la localidad es de 162 personas, con lo que se vuelve a señalar un nuevo incremento de población. En esta descripción, no se reflejan grandes cambios en cuanto a la producción del pueblo, desaparece toda mención acerca de los olivos, se incluye la producción de garbanzos de gran calidad y se cita la dehesa como poblada de chaparros y monte bajo. En aquel tiempo, la villa contaba como abastecimiento con dos pozos, uno de aguas cristalinas y otro de arcillosas.

En el siglo XIX, el geógrafo e historiador Sebastián Miñano33, en su “Diccionario Geográfico-Estadístico de España y Portugal”, de 1827, sitúa Sevilla la Nueva como perteneciente a la provincia y al partido de Madrid, y al arzobispado de Toledo, con lo que ya ha dejado de formar parte de la ciudad de Segovia. En esta obra, también leemos cómo tiene una población de 45 vecinos (201 habitantes) y que sus edificios destacados son una iglesia parroquial, un palacio con torre, una ermita y un pósito. La producción del pueblo es entonces de algarroba, cebada, trigo y un poco de vino, contando asimismo con tres lagunas de aguas de lluvia utilizadas para el ganado.

Para mediados de siglo, conforme al “Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar” (1846-1850), de Pascual Madoz, Sevilla la Nueva, para entonces dependiente del partido judicial de Navalcarnero, tenía 53 vecinos (239 habitantes), contaba con 70 casas de “mediana construcción” –entre las que se contaba el palacio mencionado anteriormente y que fue propiedad, según Madoz, del “duque de Ribas” (sic)– , la iglesia parroquial de Santiago, una casa en la que se encuentran el ayuntamiento y la cárcel, una escuela de primeras letras para ambos sexos y tres pozos de agua potable en lugar de dos, como mencionaba Miñano. Igualmente, se señala cómo el cementerio se halla lo suficientemente apartado del núcleo habitado como para no haber riesgos sanitarios.

Sevilla la Nueva, Hórreo de piedra del siglo XIX

Hórreo de piedra del siglo XIX.

El terreno es de una calidad mediana, contando el municipio con dos montes de encina, de los que uno es del común. La producción agrícola comprende algarrobas, cebada, garbanzos de muy buena calidad, guisantes, habas, trigo y vino, teniendo el término “bastante viñedo”. El sector ganadero conserva ganado lanar y vacuno, y tiene cría de liebres y de perdices. El sector industrial se limita a los derivados de la agricultura, además de una fábrica de ladrillos y tejas.

El historiador Cayetano Rosell35 hace una breve mención de Sevilla la Nueva en su obra, de 1865, “Crónica de la Provincia de Madrid”, asignándole una población de 247 habitantes y nombrando solamente el palacio que fue propiedad del duque de Rivas.

Otro documento del que obtener datos sobre este pueblo es la “Guía de Madrid y su provincia” (1888-1889), de Andrés Marín Pérez36, en la que podemos leer cómo la población del mismo era entonces de 104 vecinos (340 habitantes). El pueblo cuenta entonces con 100 casas “de tosca construcción y escasas comodidades”. Su escuela, incompleta37, para ambos sexos y a la que acude una veintena de alumnos, la cita como “desprovista de las condiciones higiénico-pedagógicas” (sic) propias de una escuela. El cementerio se encuentra situado en aquellos momentos a unos 400 metros del pueblo, carece de reglamento y las sepulturas son gratuitas. Sevilla cuenta para entonces con un médico y un veterinario, pero no con farmacia, debiendo obtener los medicamentos de la de Brunete.

Marín cita sus aguas potables como ricas y abundantes, produciendo su agricultura, “sumamente limitada”, cereales y uva. La cabaña ganadera se compone de 423 cabezas de ganado lanar, 60 de vacuno y 50 de mular, estando estas dos últimas dedicadas a labores agrícolas. La industria se basa en la obtención de pan, vino y aceite, la conserva de carnes y la transformación de algún otro producto natural. Comercialmente, exporta carnes, granos, lana y leche, e importa comestibles, licores y tejidos.

Es de destacar las desamortizaciones38 llevadas a cabo en el pueblo durante el último tercio de este siglo, correspondientes al proceso desamortizador que comenzó en España en 1847. En Sevilla la Nueva, las tierras enajenadas fueron superiores a la media de la comarca, sobre todo de montes y dehesas. Así, si la superficie a vender de los bienes de propios era inicialmente de 191 hectáreas, fueron en realidad 484 las que se subastaron al final. Otras 153 hectáreas correspondieron a la Iglesia, casi todas del templo parroquial, excepto siete pertenecientes a la Capellanía de las Ánimas de Villaviciosa de Odón. La suma de estas propiedades, 637 hectáreas, representaron el 25,44% de la superficie del municipio y fueron a parar a manos de muy pocos propietarios ya que el 98,54% del terreno se lo repartieron entre cinco personas, con lo que uno de los fines por los que se llevó a cabo dicha desamortización, crear una clase media de nuevos propietarios que dieran solidez al sistema financiero mediante el pago de impuestos, quedó totalmente desdibujado.

Sevilla la Nueva, Charca de la Garza

Charca de la Garza.

Una obra importante para el pueblo fue la transformación, dentro del camino de Navalcarnero a El Escorial, del tramo que unía a Brunete con Navalcarnero pasando por Sevilla la Nueva como carretera de tercer orden comenzada en 1864 y terminada en 1872. En 1889, se solucionan las malas condiciones de la escuela antes mencionada con la construcción de una nueva frente al ayuntamiento ya que hasta entonces ésta ocupaba locales propiedad de vecinos del pueblo, con lo que en ocasiones, al necesitarlos sus propietarios, el maestro y los alumnos debían de rotar por diferentes sedes.

Sevilla la Nueva comienza el siglo XX con una población de 357 personas que crece hasta los 445 que Juan Ortega Rubio39 cita en su “Historia de Madrid y de los pueblos de su provincia”, de 1921. Aquí, se habla ya de la existencia de cuatro interesantes construcciones: la iglesia del Apóstol Santiago, el Ayuntamiento, el palacio del marqués de Villamanrique y la escuela para niños de ambos sexos. De su economía, menciona su agricultura como que está “en mediano estado” (sic), aunque destaca la “Granja Laura”. El municipio cuenta con montes de encina, pastos y viñas, y la producción agrícola es de garbanzos y vino. La ganadería tiene cabezas de lanar y vacuno, y, además, se crían liebres y perdices.

La población sigue en aumento y para 1930 suma ya 480 almas, un crecimiento poblacional que se verá interrumpido por la Guerra Civil Española (1936-1939) al disminuir su población hasta los 448 habitantes censados en 1940. Una disminución significativa si se tiene en cuenta que Sevilla la Nueva acogió a vecinos de otros municipios cercanos destruidos por los combates, como Brunete o Villanueva de la Cañada. Posteriormente, lejos de recuperarse el número de habitantes, continuó disminuyendo, censándose 432 en 1960 y no siendo hasta 1975 cuando aumenta de modo significativo la población al tener empadronados a 705 personas.

Conforme a los datos existentes en el “Diccionario Geográfico de España”, realizado entre los años 1956 y 1961, Sevilla la Nueva tenía para entonces 135 viviendas de un total de 151 edificios. La agricultura es mayoritariamente de secano, cultivándose cereales y legumbres, como algarrobas, cebada, centeno, garbanzos o trigo, entre otros, ademas de olivas, melones, sandías y uvas, siendo 70 las hectáreas de viñedos que se cultivaban entonces. La ganadería ha crecido, ya hay veterinario y suma ahora 2.300 ovejas y 160 cabras, además de contar con una granja de 1.600 gallinas. La industria, en cambio, no tiene apenas arraigo en el pueblo, existiendo solamente dos tahonas40 y un taller mecánico. Las labores agrícolas continúan realizándose sobre todo por carros y yuntas41 de animales, pero la mecanización de las mismas comienza a llegar a Sevilla la Nueva y ya empiezan a verse los tractores por el campo.


Sevilla la Nueva, Antiguo Abrevadero de los Pozos del Tejar

Antiguo Abrevadero de los Pozos del Tejar.

Es también entonces cuando, además de instalarse en el pueblo el transformador eléctrico y la central telefónica, se levantan nuevas construcciones y equipamientos, como un cine, una vivienda para el maestro y dos nuevas escuelas, y se soluciona el abastecimiento de agua con cuatro fuentes públicas y tres abrevaderos.

En 1970 la población ha aumentado hasta las 598 personas, una subida que continuará en esta década hasta las 659 registradas en 1981, y es que ésta fue la época en la que comenzó la construcción de colonias de viviendas unifamiliares destinadas en gran parte a una nueva población de carácter estacional que llegaba al pueblo los fines de semana y los períodos vacacionales.

No sólo cambia la estructura del pueblo y crece su número de habitantes –1.348 en 1991, 3.632 en 2000 y 8.578 en 2010– sino que también se modifican sus motores económicos, habiendo casi desaparecido el sector agropecuario. En 2016, conforme a los datos ofrecidos por el Instituto de Estadística de la Comunidad de Madrid, el Producto Interior Bruto per cápita de Sevilla la Nueva fue de 13.347€, muy inferior a los 18.236€ de la zona y a los 32.210€ de la región madrileña. El 32,82% del mismo corresponde a los servicios a empresas y financieros; el 21,34%, a los servicios de distribución y hostelería; el 8,76%, a la construcción; el 5,69%, a la minería, industria y energía; el 0,24%, a la agricultura y ganadería; y el 31,15%, a otros servicios. Nótese cómo la agricultura y la ganadería representan ahora menos del 1% del PIB del pueblo. Finalmente, cabe señalar que el Indicador de la Renta Disponible Bruta per cápita del año 2015, de 15,490,11€, es superior al de la comarca, de 14.903€, e inferior al de la Comunidad de Madrid, de 18.443,52€.

Pero no nos demoremos más y comencemos con nuestro paseo por Sevilla la Nueva, donde conoceremos aquellos elementos de interés que se hallan repartidos tanto por su núcleo urbano como por los alrededores. Y lo iniciaremos en la Plaza de Sevilla, lugar en el que podremos ver dos de los edificios más emblemáticos del municipio: en primer lugar, la Iglesia Parroquial de Santiago Apóstol, y a continuación, el antiguo Palacio de Baena.

* * *
Sevilla la Nueva, Iglesia Parroquial de Santiago Apóstol

Iglesia Parroquial de Santiago Apóstol.

Como hemos comentado, el primer sitio de interés que veremos será la Iglesia Parroquial de Santiago Apóstol, cuyo primitivo proyecto de construcción se llevó a cabo una vez que el concejo del pueblo estuvo asentado en 1554. Sin embargo, cuando llegó el momento de ejecutar los trabajos, los vecinos comprobaron que no podían hacer frente al pago de las obras.

Se tienen datos de bautismos en el templo desde el año 1577, si bien se sabe que en 1584 sólo estaban en pie los muros. Este retraso en la construcción, unido a lo difícil que era conseguir el dinero para ella, hizo que don Juan de Cristóbal, el cura de Villamantilla, parroquia42 de la que Sevilla la Nueva era aneja, se planteara la posibilidad de obtener él mismo la madera necesaria procedente de la que se trasladaba a las obras de El Escorial y poder terminar así la cubierta del templo del municipio. Para ello, el párroco escribió al rey Felipe II contándole cómo estaba la situación, parte de cuyo texto se puede leer en el libro “El oeste de Madrid”, de la colección “Biblioteca Madrileña de Bolsillo / Pueblos y ciudades”, del Servicio de Publicaciones de la Consejería de Educación y Cultura de la Comunidad de Madrid: “[...] es un pueblo que no lo hay más nuevo en el arzobispado de Toledo y tiene hasta treinta vecinos no más, y tiene comenzada una Iglesia, y de limosnas están hechas las paredes, y es tanta la pobreza de la Iglesia, por ser el pueblo tan pequeño, que no tiene renta para se poder cubrir, y está en ella el Santísimo Sacramento muy indecente, y el convento de San Lorenzo el Real del Escorial lleva deste pueblo cada un año ochenta o noventa fanegas44 de pan de renta de los diezmos de este pueblo; y atento a esto le suplica a Su Real Magestad, como a tan cristiano Rey y Señor, nos haga merced de mandar a esta Iglesia de la madera que sobre en aquel convento para ayuda a cubrirla [...]”. La petición del cura tuvo su efecto, pues el monarca aceptó y la iglesia pudo ser cubierta.

Sevilla la Nueva, Ábside de la iglesia

Ábside de la iglesia.

Un siglo después, en 1669, el templo se desligaría de Villamantilla y el cardenal de Aragón lo erigiría “en curato47 propio, siendo el primer nombrado don Josef Gutiérrez Badillo”, según se desprende de las Descripciones del Cardenal Lorenzana; así, su jurisdicción se extendería hasta el sitio de Retamosa, lugar donde estaban las alquerías, a “tres cuartos de legua de esta villa, en la jurisdicción de Casarrubios del Monte”.

La advocación48 que se iba a dar al templo era la de San Cosme y San Damián, pero finalmente los vecinos decidieron que éste estuviera dedicado a Santiago Apóstol, colocando dentro una escultura del Santo en azabache y una imagen de la Virgen.

De esta antigua iglesia se sabe también que en 1655 (1665 según otras fuentes) se quemó su altar, el cual sería restaurado entre 1667 y 1672, al igual que la imagen del patrón, además de solarse el pavimento, repararse el muro de la cabecera y encargarse la realización de una segunda campana (años después, en 1692, ambas fueron fundidas junto con la de la desaparecida ermita de San Juan Bautista para hacer dos nuevas).

Sevilla la Nueva, Altar Mayor del templo

Altar Mayor del templo.

A mediados del siglo XVIII, el edificio se encontraba en estado de ruina, motivo por el cual el licenciado don Antonio de la Azuela, maestro de obras de Toledo, realizó un informe en el que dejaba patente la necesidad de una reconstrucción, pues, según él mismo, “la Sacristía de dicha Iglesia, está arruinada en un todo y la Capilla Mayor antigua tiene muchas quiebras; que al cielo raso del cuerpo de la Iglesia Mayor, parte se halla arruinado; que todos los tabiques con sus maderas por donde se sube a tocar las campanas, amenazan una total ruina y que de no ponerse pronto remedio pueden suceder algunas desgracias”.

Se trataba de un edificio hecho de mampostería49 y ladrillo, compuesto por una sola nave cubierta con cielo raso51 y de ábside poligonal. El coro estaba situado, en alto, en los pies, levantándose sobre él la torre de ladrillo. La entrada se efectuaba por medio de dos portadas adinteladas52, abiertas una en cada lateral.

Al igual que en otros tantos lugares de España, la Guerra Civil dejó su huella en Sevilla la Nueva y la iglesia sufriría importantes daños, perdiéndose imágenes y ropas de su interior. Las obras de reconstrucción no sólo se produjeron dentro del templo, sino también en su estructura, ejemplo de lo cual fue la realización del pórtico que precede la puerta de entrada por los pies de la nave.

La Iglesia Parroquial de Santiago Apóstol se encuentra recogida en el Catálogo de Bienes Protegidos del Ayuntamiento de Sevilla la Nueva, del año 2001, con una protección estructural.

Localización: Plaza de Sevilla, 1. 28609 Sevilla la Nueva.


Sevilla la Nueva, Palacio de Baena

Palacio de Baena.

Al otro lado de la plaza, como decíamos antes, podremos contemplar la fachada Norte del antiguo Palacio de Baena, también conocido como la Casa Grande y cuyo lateral Sur da a la otra plaza de importancia para el pueblo, la de los Arcos. El origen del edificio procede del siglo XVII, momento en que se funda el señorío, hacia 1630, de la mano de don Francisco Beltrán de Echávarri y su conversión en condado, en 1689, por don Francisco Gaztelu y Gamboa, yerno del anterior. Otras fuentes atribuyen un origen más antiguo, si bien en la página 628 del Tomo XII de la colección “Arquitectura y Desarrollo Urbano. Comunidad de Madrid” correspondiente a la Zona Sur, se apunta que este dato es un tanto “dudoso dado lo tardío de la fecha de fundación de la villa, 1544-1552”.

Muchas han sido las intervenciones que se han sucedido en él, tantas como propietarios ha tenido, llevando en cada momento un nombre distinto (palacio del duque de Baena, del marqués de Villamanrique, del duque de Rivas, Francóboli, etc.). De todo ello, nos ha llegado una construcción austera, de reminiscencias mudéjares54 y trazos herrerianos55, formada por un pabellón bajo alargado del que, en su centro, sobresale un cuerpo en forma de torre que remata un chapitel56 de pizarra gris.

Fue levantado originalmente sobre dos galerías abovedadas de medio cañón57 que cumplían la función de bodegas y que estaban realizadas en ladrillo de tejar recocho58, por lo que en el momento de restaurar el palacio se hallaban en muy mal estado. A ambos lados, contaban con una serie de nichos. En relación a la torre, el edificio tenía dos zonas que se correspondían con los dos lados de la casa-palacio original: por un lado, en la parte derecha, había dos plantas de carácter residencial, mientras que por otro lado, en la izquierda, había un área destinada a bodega (con lagar59, tinillos60, etc.) y a dependencias auxiliares, estando solada de manera tosca y construida sobre seis machones61 de ladrillo, y accediéndose a la cueva con que contaba por dos tramos de escalera de cuarenta peldaños. En los patios, también había una serie de instalaciones auxiliares; así, en el primero de ellos, se encontraban la vivienda para el administrador en planta baja y una cuadra con un palomar sobre él, y en el segundo, una serie de dependencias de uso agropecuario, como dos pajares junto a la era, la cochera, las caballerizas y una vaquería, construidas con muros de adobe62, techos lisos y cubiertas de teja.

La primera referencia escrita del inmueble se halla en un documento con el que es inscrito en un registro y que está datado de 1892, con su dueño, el duque de Baena y conde de Sevilla la Nueva, recientemente fallecido, sucediéndole su hijo mayor, el marqués de Villamanrique. En este documento, se hace mención al acceso principal de la finca, ubicado en el centro de la fachada Norte, además de a la Casa y Bodega de la Capellanía, al servicio de don Felipe Guio, presbítero63, y cuyos corrales (dos) se abrían a la fachada Sur, el mayor de ellos empedrado, junto con un gran jardín.

Sevilla la Nueva, Fachada trasera (Sur) del palacio

Fachada trasera (Sur) del palacio.

Distintos problemas económicos y familiares provocaron que las fincas urbanas y rurales que poseía el marqués de Villamanrique en Sevilla la Nueva, incluyendo esta casa-palacio, tuvieran que ser arrendadas en 1911 por un tiempo de seis años y un día a la Sociedad Civil Gómez Amorós Hermanos (más adelante, Sindicato Agrícola de Sevilla la Nueva). Sin embargo, durante ese período, la propiedad será vendida a los hermanos González Mesa, comerciantes de Madrid, que asumirían el compromiso de continuar con su alquiler y que la transmitirían en sucesivas herencias hasta que en 1945 fuera vendida a don Justo Gómez Pérez. Unos años después, en 1962, su hija transferiría la finca a Las Portaleras, S.A., una sociedad al frente de la cual se encontraba don Marcelino Botín. Con motivo de este cambio, en 1977 se renueva la descripción que de ella se hace, momento en que se enumeran, además de la bodega, la casa de los señores y la de los guardas, el jardín y el patio, así como las dependencias auxiliares de las paneras64, el pajar, el gallinero, las cuadras y un garaje. En el año 1982, el edificio sería adquirido por la Diputación de Madrid con el fin de instalar en él el Museo Etnológico y de Tradiciones Populares de la provincia, para lo cual encargaría el proyecto de su restauración y rehabilitación al arquitecto José Manuel Villalón López.

La descripción que de la casa-palacio se hizo en 1985 de manera previa a su rehabilitación hace que conozcamos cómo es su configuración real. De planta rectangular, cuenta, como ya hemos visto, con dos cuerpos adosados al torreón central. El acceso se llevaba a cabo por la Calle de Baena, que hoy forma parte de la Plaza de Sevilla, pasando de un vestíbulo a una luminosa estancia central bajo la torre; de ella, arranca la escalera que conduce a la segunda planta, cubierta por el chapitel antes mencionado y que antaño era usada como palomar. El ala derecha, de dos alturas, tenía en la parte baja la planta noble, formada por un gran salón con chimenea, una sala de menor tamaño, un baño y distintas habitaciones, mientras que en la parte alta, abuhardillada, tenía un salón, dos baños y varios cuartos. Por su parte, el ala izquierda era de una sola altura y tenía una cocina y una bodega.

El edificio quedaba asentado sobre cimientos de mampostería trabada con mortero65 de cal, combinando las zanjas corridas bajo los muros y las zapatas66 bajo los pilares. Las fachadas tenían un zócalo formado por bloques de piedra berroqueña de aproximadamente medio metro de altura, trasdosado70 con ladrillo cerámico, y completado con muros de ladrillo visto a soga71 con cadenas verticales de mampostería de estilo toledano. Coronándolos, con una sencilla moldura de ladrillo, había carreras de madera donde se asentaban los armazones de las cubiertas, los cuales estaban organizados con vigas y pares72 de madera de pino formando el perfil a dos aguas74 del tejado, quedando una disposición a par y picadero75 rematado con teja árabe. Los vanos que se abren en los paramentos son en su mayor parte adintelados y están protegidos con rejas. En la torre, y bajo el óculo77, se halla el escudo de armas de la familia; la fachada que da a la Plaza de los Arcos ha sido revocada78.

En la actualidad (febrero de 2018) y desde 2001, tanto el palacio como su bodega están inscritos en el Catálogo de Bienes Protegidos de Sevilla la Nueva, gozando ambos de una protección estructural. El edificio sirve hoy como sede de la Casa de Cultura de la localidad, de la biblioteca municipal y del Área de Mujer e Igualdad de Oportunidades.

Localización: Plaza de Sevilla, 2. 28609 Sevilla la Nueva.


Sevilla la Nueva, Hórreo de Piedra del siglo XIX

Hórreo de Piedra del siglo XIX.

Avanzamos y llegamos a la zona del municipio en la que se levanta la urbanización El Hórreo, lugar en el que podremos ver el elemento que le da nombre, un Hórreo de Piedra del siglo XIX. Se trata de un tipo de construcción utilizada mayormente en el Norte de España, muy extendida en Asturias y Galicia, para guardar alimentos y conservarlos alejados de la humedad y de los animales.

Éste que vemos aquí, de planta rectangular y apoyado sobre seis pegollos79 de granito, es de tipo mixto, es decir, construido con sillares80 de piedra también granítica y huecos laterales cerrados con madera. La cubierta de teja es a dos aguas, contando en uno de sus extremos con un pináculo y en el otro con una cruz.

Desde 2001, cuenta con una protección integral dentro del Catálogo de Bienes Protegidos del Ayuntamiento de Sevilla la Nueva.

Localización: En la rotonda en la que desembocan las calles General Asensio, Ramón y Cajal, Abelardo Errejón, Sacedón y de la Constitución. 28609 Sevilla la Nueva.


Sevilla la Nueva, Vivienda del siglo XIX con bodega aneja situada en la Calle San Isidro, con vuelta a la Calle de la Constitución

Vivienda del siglo XIX con bodega aneja situada en la Calle San Isidro, con vuelta a la Calle de la Constitución.

Encaminamos ahora nuestros pasos hacia la Calle de la Constitución, donde encontraremos, tanto en ella como en las cercanas de San Isidro y de José Antonio, varias Viviendas urbanas y urbano-rurales de finales del siglo XIX o comienzos del XX, algunas de ellas con un almacén o una bodega anejos.

Suelen ser construcciones formadas por dos alturas, de no gran tamaño, planta rectangular y cubiertas a dos aguas con aleros volados sobre hiladas escalonadas de ladrillo que remarcan piezas o esquinas como si se tratara de canecillos82. Los huecos, algo estilizados, se organizan de manera simétrica dentro de la sobriedad de las fachadas, estando recercados con ladrillo visto en jambas y a sardinel83 en dinteles, en algunas, o revocados, en otras; asimismo, las ventanas de las plantas bajas suelen estar enrejadas, mientras que las de arriba cuentan con un balcón de forja no demasiado saliente. Los zócalos, por lo general, aparecen enfoscados84 y encalados85, quedando al descubierto los ladrillos de las esquinas, los bordes y las aristas.

Sevilla la Nueva, Vivienda del siglo XIX ubicada en la Calle San Isidro, 14

Vivienda del siglo XIX ubicada en la Calle San Isidro, 14.

Algunas de estas viviendas urbanas y urbano-rurales están recogidas en el Catálogo de Bienes Protegidos de la localidad, del año 2001, con distinto grado de protección. Tal es el caso de las situadas en las siguientes ubicaciones: Calle de la Constitución, 5 (protección ambiental de la casa y de la parcela con el arbolado); Calle de San Isidro, con vuelta a Calle de la Constitución (protección estructural de la casa, la bodega aneja y la parcela, además del vallado de cerrajería metálica que hay entre la vegetación); Calle de San Isidro, 14 (protección ambiental de la fachada); Calle de José Antonio, 1 y 3 (protección ambiental de la fachada de ambas); y Calle de José Antonio, 2 (protección ambiental del edificio).

Localización: Calle de la Constitución, 5; Calle de San Isidro, con vuelta a Calle de la Constitución; Calle de San Isidro, 14; Calle de José Antonio, 1 y 3, y 2. 28609 Sevilla la Nueva.


Sevilla la Nueva, Ayuntamiento

Ayuntamiento.

La sede del Ayuntamiento de Sevilla la Nueva es una moderna construcción del siglo XXI cuyas obras finalizaron en el año 2006, algo que nos puede sorprender al recordarnos con sus formas externas a las construcciones que el Servicio Nacional de Regiones Devastadas y Reparaciones realizó en los años 40 y 50 del pasado siglo XX.

Y es que cuando, debido al mal estado en que se encontraba, se decidió el derribo del antiguo edificio, levantado precisamente en esa época, se decidió que la nueva construcción respetaría las anteriores formas, a la par que se uniría a una ampliación más actual. El resultado es una nueva Casa Consistorial de 1.922 m2, dotada de un interior muy funcional y luminoso, gracias esto último a los cuatro pozos de luz de la ampliación. El coste de la obra, de 2,2 millones de euros, se repartió entre la Comunidad de Madrid, el 60,5%, y el Ayuntamiento, la cantidad restante.

Localización: Plaza de España, 1. 28609 Sevilla la Nueva.


Sevilla la Nueva, Árbol del Cura

Árbol del Cura.

Entre los diferentes árboles singulares que se pueden encontrar en el municipio, como una encina macho situada en la finca El Bosque, cerca de la urbanización de Valdelagua, se encuentra el ejemplar que mostramos en la fotografía que acompaña estas líneas.

Se trata del Árbol del Cura, un olmo centenario con el tronco de gran diámetro y completamente hueco, cuyo nombre lo toma del hecho de estar situado cerca de donde antes se hallaba la casa del párroco de la localidad.

Localización: A la altura de la Calle Mayor, 15. 28609 Sevilla la Nueva.


Sevilla la Nueva, Cruz de Las Polainas

Cruz de Las Polainas.

Varios son los elementos que podremos encontrar en las afueras de Sevilla la Nueva. Así, al Suroeste del pueblo, en aquel cruce del Camino de las Polainas donde confluyen los términos municipales de Sevilla la Nueva, Villamanta y Navalcarnero, se encuentra la Cruz de Las Polainas de aspecto muy similar a la Cruz de Retamosa, localizada esta última en el cruce del Camino de la Gonzala con la Vereda de Santa Bárbara. Otra cruz, algo diferente a las anteriores, es la Cruz de la Sangre situada frente al cementerio municipal, en la calle General Asensio.

La Cruz de Las Polainas, que mostramos en la fotografía adjunta, está compuesta, como es costumbre en los cruceros, por una grada de tres escalones, una basa86 con la inscripción “AÑO DEL 2006” en un lateral y el nombre de la cruz en otro, un fuste87 rematado por una capitel y una cruz coronando el conjunto.

Los cruceros o cruces de término eran cruces de piedra que antiguamente se situaban, entre otros lugares, en cruces de camino o entradas de poblaciones y que, además de fomentar la religiosidad, servían para señalar los accesos al pueblo o los caminos que hasta él conducían, algo de particular interés en época de nevadas, cuando los caminos podían quedar ocultos.

Localización: La Cruz de Las Polainas se halla en el cruce del Camino de las Polainas, mientras que la Cruz de Retamosa está en el cruce del Camino de la Gonzala con la Vereda de Santa Bárbara. 28609 Sevilla la Nueva.


Sevilla la Nueva, Casa de San Juan

Casa de San Juan.

Otro de estos elementos en las afueras de la población es la conocida como Casa de San Juan, finca de campo que a comienzos del siglo XVI perteneció al fundador del municipio, don Antón Sevillanos, y que en la actualidad se halla completamente en ruinas, quedando de ella en pie tan sólo parte de sus muros. Fue construida en ladrillo con, posiblemente, cajones de mampostería hoy prácticamente perdida.

En la web del Ayuntamiento, hay dispuestas algunas rutas por los alrededores de la localidad, una de las cuales nos conduce a estas ruinas. Se trata de una ruta lineal, de unos 11 kilómetros de recorrido (ida y vuelta) y con una duración de unas 3,5 horas, que tiene su punto de salida en el Parque del Olivar, desde donde seguiremos un camino señalizado en el que, a ambos lados, dejaremos varias casas de labor. Después de unos 20 minutos, deberemos atravesar el arroyo de la Retamosa, momento en que tendremos la oportunidad de contemplar varios ejemplares representativos de vegetación de ribera, como chopos, olmos, zarzamoras, etc. Subiremos por un camino que nos lleva a un tramo que va paralelo a la Carretera de Villanueva de Perales. Aproximadamente unos 300 metros después, el camino vuelve a la izquierda y nos aleja de la carretera. Tras cerca de 40 minutos de caminata, llegaremos a los restos de esta antigua finca, desde donde podremos observar unas magníficas vistas.

Localización: Coordenadas de Google Maps (40.32908, -4.0804). 28609 Sevilla la Nueva.


Sevilla la Nueva, Fuente del Testero

Fuente del Testero.

Otra de las rutas, la de la Dehesa Boyal, circular en este caso, de unos 11 kilómetros y con una duración aproximada de unas 3,5 horas, nos lleva hasta la Charca de la Garza. En nuestro camino hacia ella, tendremos la oportunidad de detenernos antes en la llamada Fuente del Testero.

Construida en el año 1957, tal y como nos indica la inscripción que aparece en su frente, está compuesta por una pila rectangular de tamaño medio realizada en mampostería que se adosa a un testero del mismo material y remate triangular con tejas. De él, sale un caño que vierte el agua al pilón, el cual desagua en una pileta más baja, de granito y de menores dimensiones, situada en su lateral izquierdo, que a su vez deja salir el agua hacia una pequeña canalización en el suelo.

Localización: Coordenadas de Google Maps (40.35881, -4.05805). 28609 Sevilla la Nueva.


Sevilla la Nueva, Charca de la Garza

Charca de la Garza.

La misma ruta que mencionábamos antes, la de la Dehesa Boyal, nos conduce, como ya hemos apuntado, a la Charca de la Garza, un humedal de origen antrópico89 que fue creado hacia el año 1996 y que se localiza en la cabecera del arroyo de las Charcas, un afluente del río Perales. Se trata de un enclave con una humedad casi permanente, donde el agua del arroyo y del subsuelo mantiene un ecosistema90 con un gran interés botánico.

El paso del tiempo hizo que la laguna sufriera un proceso natural de colmatación91 y de invasión de la cubeta por vegetación, hasta el punto de crear un humedal en el que su zona Oeste quedara totalmente ocupada por vegetación palustre93, mientras que la mitad Este posee una lámina de agua de muy poca profundidad.

Así, alrededor de la charca se pueden ver chopos, fresnos y sauces, además de arbustos como majuelos y zarzales. En cuanto a la fauna, se observan ejemplares de jabalíes, conejos, ginetas, topillos, garzas reales, ánades reales, alondras, verdecillos, jilgueros, ranas, culebras viperinas, búhos reales, mochuelos, etc.

En los últimos años, la charca ha sido mejorada por medio de una ampliación del espacio. Con la tierra obtenida a través de esta ampliación, se ha tapado el ramaje que cubría el entorno. Además, se han plantado nuevos árboles y se han instalado mallas protectoras en aquellos que la rodean para evitar que algunos animales puedan roer su corteza.

Localización: Coordenadas de Google Maps (40.35709, -4.06795). 28609 Sevilla la Nueva.


Sevilla la Nueva, Fuente de la Bañuela

Fuente de la Bañuela.

A la par que se llevó a cabo la adecuación de la Charca de la Garza, dentro de un plan de mejora llevado a cabo por la Comunidad de Madrid en 2012, junto con la Dirección del Parque Regional del Guadarrama, también se recuperó la Fuente de la Bañuela, la cual, con el paso del tiempo, había llegado a un avanzado estado de deterioro hasta dejar de manar agua.

De este modo, se eliminaron elementos que ya no tenían utilidad y se saneó el manantial; se realizó un agujero, se tapó con una chapa metálica y se tapó con tierra para recoger así el agua de dicho manantial y que llegase a la fuente. Ésta fue forrada de piedra, arreglándose el tejado y consiguiendo que el agua volviera a brotar de ella. Detrás de la fuente, hay una pared de piedra de pequeño tamaño y con cometido ornamental, además de servir de refugio a algunos pequeños reptiles.

Localización: Coordenadas de Google Maps (40.35959, -4.07074). 28609 Sevilla la Nueva.


Sevilla la Nueva, Abrevadero de los Pozos del Tejar

Abrevadero de los Pozos del Tejar.

Y terminaremos nuestro caminar por los alrededores de Sevilla la Nueva al Norte del municipio, donde se halla el antiguo Abrevadero de los Pozos del Tejar, en la actualidad arruinado. Situado al borde del camino, está formado por un alargado abrevadero de piedra y una derruida caseta, de ladrillo y planta cuadrangular, en cuyo interior se encuentra, cegado por los escombros, el pozo del que se obtenía el agua.

Localización: Coordenadas de Google Maps (40.35917, -4.02774). 28609 Sevilla la Nueva.


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Lourdes Morales Farfán es Licenciada en Periodismo por la Universidad Rey Juan Carlos. ↑


GLOSARIO

- 1 Censo de habitantes: Según el padrón municipal del 1 de enero de 2016 publicado por el INE.
- 2 Mozárabe: Dicho de una persona: De la población hispánica que, consentida por el derecho islámico como tributaria, vivió en la España musulmana hasta fines del siglo XI conservando su religión cristiana e incluso su organización eclesiástica y judicial.
- 3 Acuífero: Dicho de una capa o vena subterráneas: Que contiene agua.
- 4 Dehesa: Tierra generalmente acotada y arbolada, por lo común destinada a pastos.
- 5 Boyal: Perteneciente o relativo al ganado vacuno. Aplicado comúnmente a las dehesas o prados comunales donde el vecindario de un pueblo suelta o apacienta sus ganados, aunque estos no sean vacunos.
- 6 ZEPA: Zona de Especial Protección para las Aves.
- 7 Alquería: Caserío.
- 8 Pechero: Pechero: Obligado a pagar o contribuir con pecho9.
- 9 Pecho: Tributo que se pagaba al rey, al señor territorial o a cualquier otra autoridad.
- 10 Chancillería: En la corona de Castilla, cada uno de los dos altos tribunales radicados en Valladolid y Granada.
- 11 Sexmo: División territorial que comprendía cierto número de pueblos asociados para la administración de bienes comunes.
- 12 Relaciones Topográficas de Felipe II: Las “Relaciones Topográficas de los Pueblos de España” (o “Relaciones histórico-geográficas de los pueblos de España”, según otros autores), realizadas por orden de Felipe II, fue una obra estadística con la que el rey pretendía dar una descripción lo más detalladamente posible de todas y cada una de las poblaciones que existían en los reinos bajo su mandato. Está formada por un total de siete tomos (seis para pueblos y ciudades, y uno monográfico para Toledo) y su original se encuentra en la biblioteca del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Su estructura es la de un cuestionario concreto con interrogantes (o capítulos, como se llama en la obra) que tratan sobre diferentes aspectos (demográficos, sociológicos, estratégicos, geográficos y económicos) de las localidades. Estas preguntas debían ser respondidas por una delegación de hombres viejos, sabios o letrados, dando tanta información de cada municipio como fuera posible.
- 13 Hidalgo: Persona que por linaje pertenecía al estamento inferior de la nobleza.
- 14 Diezmo: Tributo del diez por ciento que sobre el valor de ciertas mercancías recibía el rey. // Contribución que pagaban los fieles a la Iglesia, consistente en la décima parte de sus frutos.
- 15 Libro Becerro: Libro donde las iglesias, monasterios y algunas comunidades copiaban sus privilegios y las escrituras de sus pertenencias.
- 16 Familiar: Ministro del antiguo tribunal eclesiástico de la Inquisición que estaba presente en los prendimientos y en otras misiones.
- 17 Señorío: Territorio perteneciente al señor.
- 18 Ejido: Campo común de un pueblo, lindante con él, que no se labra, y donde suelen reunirse los ganados o establecerse las eras.
- 19 Legua: Medida itineraria, variable según los países o regiones, definida por el camino que regularmente se anda en una hora, y que en el antiguo sistema español equivale a 5572,7 metros.
- 20 Pie: Medida de longitud usada en muchos países, aunque con varia dimensión.
- 21 Pósito: Institución de carácter municipal y de muy antiguo origen, dedicada a hacer acopio de cereales, principalmente de trigo, y prestarlos en condiciones módicas a los labradores y vecinos durante los meses de escasez.
- 22 Censo de Campoflorido: Censo realizado en 1712, siguiendo las órdenes del Real Consejero de Hacienda, con el fin de distribuir, de forma más justa, las cargas asociadas a la Guerra de Sucesión y que constituyó el primer censo de toda España, excepto País Vasco y Navarra. En 1717, tras la orden dada por el Marqués de Campoflorido de concentrarlo en la Secretaría de Hacienda, bajo su mando, tomó su nombre de Censo de Campoflorido.
- 23 Catastro del Marqués de la Ensenada: Con el nombre de Catastro del Marqués de la Ensenada se conoce un censo de la población y de la riqueza de Castilla (con excepción de las provincias vascas, que no pagaban impuestos) realizado con fines fiscales, entre los años 1749 y 1756, por el ministro de Fernando VI don Zenón de Semovilla y Bengoechea, Marqués de la Ensenada.
- 24 Fiel de fechos: Sujeto habilitado para ejercer funciones de escribano en los pueblos en que no lo había.
- 25 Tercero: Encargado de recoger los diezmos y guardarlos hasta que se entregaban a los partícipes.
- 26 Cilla: Casa o cámara donde se recogían los granos. // Renta diezmal.
- 27 Abacería: Puesto o tienda donde se venden al por menor aceite, vinagre, legumbres secas, bacalao, etc.
- 28 Tablajero: Vendedor de carne. // Persona a cuyo cargo estaba cobrar los derechos reales. // Carpintero que hace o arma tablados para las corridas u otros espectáculos. // En una corrida u otro espectáculo, persona que cobra el precio de los asientos.
- 29 Censo del Conde de Aranda: El Censo del Conde de Aranda, presidente del Consejo de Castilla, fue encargado entre los años 1768 y 1769 a los obispos que, para ello, recibieron las instrucciones de que, a través de los párrocos de sus respectivas diócesis, recogieran una serie de datos de éstas en un formulario. Así, los datos requeridos eran las circunstancias personales de todos los habitantes adscritos a las diferentes diócesis: edad (hasta 7, 16, 25, 40, 50 y mayores de 50), sexo y estado civil; además, se debía aportar información complementaria sobre el número de exentos en función de su condición: Hidalguía, Real Servicio, Real Hacienda, Cruzada e Inquisición; finalmente, se enumeraban los eclesiásticos y los sirvientes de Iglesia y de Hospitales. Como resultado general se obtuvo la cifra de 9,3 millones de habitantes, si bien se considera que el Censo de Floridablanca30 (posterior al del Conde de Aranda) es más fiable. Sin embargo, es importante destacar que el Censo del Conde de Aranda es considerado el primer censo, debido a que abarca todo el territorio nacional, además de que, por vez primera, se cuentan personas, no vecinos, a pesar de que omiten los de las tierras de Órdenes Militares; asimismo, y también por primera vez, la población es clasificada por sexo y edad.
- 30 Censo de Floridablanca: Censo realizado por el ministro de Carlos III José Moñino y Redondo, Conde de Floridablanca, entre 1786 y 1787, y al que se considera el primer censo de población española realizado con técnicas modernas. En él, se obtuvo información sobre la estructura poblacional conforme a sexo, edad y estado civil, y una ordenación económica de todas las localidades de España.
- 31 Bienes de propios o bienes propios: Bienes de un municipio o entidad local menor no afectos al uso común de los vecinos sino a producir rentas patrimoniales.
- 32 Descripciones del Cardenal Lorenzana: Cuestionario que constaba de catorce preguntas y que tomaba su nombre del que fuera su promotor, el Cardenal Francisco Antonio de Lorenzana y Butrón (León, 22 de septiembre de 1722 - Roma, 17 de abril de 1804), que las mandó realizar en 1784 para de recabar información de todo tipo sobre la archidiócesis. Dichas preguntas debían ser contestadas por los vicarios, jueces eclesiásticos y curas párrocos del arzobispado.
- 33 Sebastián Miñano: Sebastián Miñano y Bedoya (Becerril de Campos, Palencia, 1779 - Bayona, Fracia, 1845) fue, además de escritor, periodista y político, un geógrafo e historiador español, autor del "Diccionario geográfico y estadístico de España y Portugal", una colección de 11 volúmenes publicada entre 1826 y 1829 y que está considerada como la más destacada obra de su tipo hasta la publicación del Diccionario de Madoz34.
- 34 Diccionario de Pascual Madoz: El “Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar” es una obra publicada entre los años 1846 y 1850 por Pascual Madoz. Según confiesa el autor, su realización le llevó más de quince años y contó para ello con la labor de veinte corresponsales y más de mil colaboradores. Este Diccionario está formado por 16 volúmenes en los que se describen todas las poblaciones de España, incluyendo en algunos casos su historia.
- 35 Cayetano Rosell y López: Bibliógrafo, dramaturgo, editor, historiador y traductor español nacido en Aravaca (Madrid) en 1817 y fallecido en Madrid en 1833. Oficial archivero de la Biblioteca Nacional en 1844 y miembro de la Real Academia de la Historia en 1856, que entre muchas otras obras, de ellas algunas comedias y zarzuelas, además de traducciones, escribió en 1865 la “Crónica de la provincia de Madrid”.
- 36 Andrés Marín Pérez: Bibliotecario de la Diputación provincial de Madrid y autor, entre otras, de la “Guía de Madrid”, una obra Geográfica-Histórico-Estadística de la provincia de Madrid publicada en los años 1888-1889.
- 37 Escuela incompleta: Escuelas incompletas son aquellas que no tienen la etapa de Educación Primaria completa, estando los alumnos agrupados bien por ciclo o bien por varios distintos cursos.
- 38 Desamortización: Desamortizar: Poner en estado de venta los bienes de manos muertas, mediante disposiciones legales. Por medio de varias desamortizaciones, se pusieron a la venta terrenos y otras propiedades de las llamadas “manos muertas” (la Iglesia y las órdenes eclesiásticas), quienes mediante donaciones y testamentos habían llegado a tener una extensión de terreno sólo inferior a las del rey y la aristocracia. Por estas expropiaciones y ventas la Iglesia no recibió nada a cambio. La Desamortización del ministro Mendizábal, llevada a cabo en 1836, fue una de las mayores y obtuvo unos resultados muy alejados de lo que se deseaba: la creación de una clase media en España. Sin embargo, sí fue de gran importancia en la historia de España, al expropiar gran parte de las posesiones eclesiásticas sin recibir la Iglesia, como decimos, nada a cambio. Desgraciadamente, las comisiones municipales encargadas de gestionar los trámites modificaron los lotes de terreno en venta, agrupándolos en grandes partidas que alcanzaban unos precios sólo asumibles por la nobleza y la burguesía adinerada.
- 39 Juan Ortega Rubio: Historiador español nacido en Puebla de Mula (Murcia) en 1845 y fallecido en Madrid en 1921. Fue catedrático de historia en la Universidad Complutense de Madrid y publicó, entre otras obras, “Los pueblos de la provincia de Valladolid”, en 1895, e “Historia de Madrid y de los pueblos de su provincia”, en 1921.
- 40 Tahona: Panadería.
- 41 Yunta: Par de bueyes, mulas u otros animales que sirven en la labor del campo o en los acarreos.
- 42 Parroquia: Territorio que está bajo la jurisdicción espiritual del cura de almas43.
- 43 Cura de almas: Cargo que tiene el párroco de cuidar, instruir y administrar los sacramentos a sus feligreses.
- 44 Fanega: Medida de capacidad para áridos que, según el marco de Castilla, tiene 12 celemines45 y equivale a 55,5 litros, pero es muy variable según las diversas regiones de España.
- 45 Celemín: Medida de capacidad para áridos, que tiene 4 cuartillos46 y equivale en Castilla a 4,625 litros aproximadamente.
- 46 Cuartillo: Medida de capacidad para áridos, cuarta parte de un celemín, equivalente a 1156 mililitros aproximadamente.
- 47 Curato: Cargo espiritual del cura de almas. // Parroquia.
- 48 Advocación: Tutela, protección o patrocinio de la divinidad o de los santos a la comunidad o institución que toma su nombre.
- 49 Mampostería: Obra hecha con mampuestos50 colocados y ajustados unos con otros sin sujeción a determinado orden de hiladas o tamaños.
- 50 Mampuesto: Piedra sin labrar que se puede colocar en obra con la mano.
- 51 Cielo raso: En el interior de los edificios, techo de superficie plana y lisa.
- 52 Dintel: Pieza horizontal superior de puertas, ventanas y otros huecos, apoyada en sus extremos sobre las jambas53 y destinada a soportar cargas.
- 53 Jamba: Cada una de las dos piezas que, dispuestas verticalmente en los dos lados de una puerta o ventana, sostienen el dintel o el arco de ella.
- 54 Mudéjar: Dicho de un estilo arquitectónico: Que floreció en España desde el siglo XIII hasta el XVI, caracterizado por la conservación de elementos del arte cristiano y el empleo de la ornamentación árabe.
- 55 Herreriano: Perteneciente o relativo a Juan de Herrera, arquitecto español del siglo XVI.
- 56 Chapitel: Remate de una torre, generalmente en forma piramidal o cónica.
- 57 Bóveda de medio cañón: Bóveda de superficie generalmente semicilíndrica que cubre el espacio comprendido entre dos muros paralelos.
- 58 Recocho: Muy cocido.
- 59 Lagar: Recipiente donde se pisa la uva para obtener el mosto. // Sitio donde se prensa la aceituna para sacar el aceite, o donde se machaca la manzana para obtener la sidra.
- 60 Tinillo: Receptáculo hecho de fábrica, en donde se recoge el mosto que corre de la uva pisada en el lagar.
- 61 Machón: Pilar de fábrica.
- 62 Adobe: Masa de barro mezclado a veces con paja, moldeada en forma de ladrillo y secada al aire, que se emplea en la construcción de paredes o muros.
- 63 Presbítero: En el catolicismo, eclesiástico al que se le ha conferido, por el sacramento del orden, el segundo grado de la jerarquía eclesiástica.
- 64 Panera: Troje o cámara donde se guardan los cereales, el pan o la harina.
- 65 Mortero: Conglomerado o masa constituida por arena, conglomerante y agua, que puede contener además algún aditivo.
- 66 Zapata: Pieza puesta horizontalmente sobre la cabeza de un pie derecho67 para sostener la carrera68 que va encima y aminorar su vano69.
- 67 Pie derecho: Madero que en los edificios se pone verticalmente para que cargue sobre él algo.
- 68 Carrera: Viga horizontal para sostener otras, o para enlace de las construcciones.
- 69 Vano: En una estructura de construcción, distancia libre entre dos soportes y, en un puente, espacio libre entre dos pilas o entre dos estribos consecutivos.
- 70 Trasdosado: Recubierto.
- 71 A soga: Dicho de construir: Con la dimensión más larga del ladrillo o piedra en la misma dirección del largo del paramento.
- 72 Par: Cada uno de los dos maderos que en un cuchillo73 de armadura tienen la inclinación del tejado.
- 73 Cuchillo: Conjunto de piezas de madera o hierro que, colocado verticalmente sobre apoyos, sostiene la cubierta de un edificio o el piso de un puente o una cimbra.
- 74 Agua: Vertiente de un tejado.
- 75 Picadero: Madero de corto tamaño con una muesca en medio donde los carpinteros aseguran las cuñas u otros palos que adelgazan con la azuela76.
- 76 Azuela: Herramienta de carpintero que sirve para desbastar, compuesta de una plancha de hierro acerada y cortante, de diez a doce centímetros de anchura, y un mango corto de madera que forma recodo.
- 77 Óculo: Ventana pequeña redonda u ovalada.
- 78 Revocar: Enlucir o pintar de nuevo por la parte que está al exterior las paredes de un edificio, y, por extensión, enlucir cualquier paramento.
- 79 Pegollo: Cada uno de los pilares de piedra o madera sobre los cuales descansan los hórreos.
- 80 Sillar: Piedra labrada, por lo común en forma de paralelepípedo rectángulo, que forma parte de un muro de sillería81.
- 81 Sillería: Fábrica hecha de sillares asentados unos sobre otros y en hileras.
- 82 Canecillo: Modillón. // Miembro voladizo sobre el que se asienta una cornisa o alero, o los extremos de un dintel.
- 83 Sardinel: Obra de albañilería hecha con los ladrillos colocados de canto, en posición vertical, adosados por sus caras.
- 84 Enfoscar: Guarnecer con mortero un muro.
- 85 Encalar: Blanquear con cal algo, principalmente una pared.
- 86 Basa: Asiento sobre el que se pone la columna o la estatua.
- 87 Fuste: Parte de la columna que media entre el capitel88 y la basa.
- 88 Capitel: Parte superior de una columna o de una pilastra, que la corona con forma de moldura y ornamentación, según el orden arquitectónico a que corresponde.
- 89 Antrópico: Producido o modificado por la actividad humana.
- 90 Ecosistema: Comunidad de los seres vivos cuyos procesos vitales se relacionan entre sí y se desarrollan en función de los factores físicos de un mismo ambiente.
- 91 Colmatar: Rellenar una hondonada o depresión del terreno mediante sedimentación92 de materiales transportados por el agua.
- 92 Sedimento: Materia que, habiendo estado suspensa en un líquido, se posa en el fondo por su mayor gravedad.
- 93 Palustre: Perteneciente o relativo a una laguna o a un pantano.

DATOS DE INTERES

LOCALIZACIÓN Y COMUNICACIONES:
AUTOBUS:
INTERURBANOS:
- Línea 528: Madrid (Príncipe Pío) - Navalcarnero.
- Línea 530: Navalcarnero - Villanueva de la Cañada.
- Línea 531: Móstoles (Hospital Rey Juan Carlos) - Navalcarnero - Sevilla la Nueva.
- Línea 531A: Móstoles (Hospital Rey Juan Carlos) - Navalcarnero - Villamantilla.
- Línea 532: Madrid (Colonia Jardín) - Sevilla la Nueva.

CARRETERAS:
Desde Madrid:
- Por la A-42 > M-40 > M-501 > Salida 17 > M-600.
- Por la A-5 > M-502 > M-511 > M-501 > Salida 17 > M-600.
- Por la A-42 > A-5 > Salida 29B > M-600 > M-523.

TREN:

METRO:

METRO LIGERO/TRAVÍA:

Los datos de comunicaciones se han tomado, en febrero de 2018, de la web del Consorcio de Transportes de Madrid, de la web del Ayuntamiento de Sevilla la Nueva y de Google Maps.


BIBLIOGRAFIA Y ENLACES EXTERNOS:
- Ayuntamiento de Sevilla la Nueva, con traducción y recopilación de Manuel Alonso de Quintanilla: “Sevilla la Nueva y su Historia”; Edita: Ayuntamiento de Sevilla la Nueva; Depósito Legal: M-13,641-1993.
- Teo Rojo: “Origen y fundación de Sevilla la Nueva”; Edita: Ayuntamiento de Sevilla la Nueva; ISBN: 84-606-3121-4; Depósito Legal: M-37834.
- VV.AA.: “Arquitectura y Desarrollo Urbano. Tomo XII. Comunidad de Madrid”; Edita: Dirección General de Arquitectura y Vivienda, Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, Fundación Caja Madrid y Fundación COAM; ISBN: 84-451-2698-9; Depósito Legal: M-50.272-2004.
- VV.AA.: “El oeste de Madrid”; Colección “Biblioteca Madrileña de Bolsillo / Pueblos y ciudades”; Servicio de Publicaciones de la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid; ISBN: 84-451-2785-3; Depósito Legal: M-46161-2005.
- Sebastián de Miñano: "Diccionario Geográfico-Estadístico de España y Portugal. Tomo VIII."; Imprenta de Pierart-Peralta, Plazuelo del Cordón, N.1, Madrid; 1827.
- Pascual Madoz: "Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones de Ultramar. Tomo XIV."; Imprenta Calle de Jesús y María, Núm. 28, Madrid; 1849.
- Cayetano Rosell y López: “Crónica de la Provincia de Madrid.”; Ronchi-Vitturi-Grillo. 1865. Facsímil por la Comunidad de Madrid. 1983.
- Andrés Marín Pérez: “Guía de Madrid y su provincia. Tomo II.”; Escuela tipográfica del Hospicio. Calle de Fuencarral, 84, Madrid; 1888.
- Juan Ortega Rubio: "Historia de Madrid y de los Pueblos de su Provincia. Tomo II."; Imprenta Municipal, Madrid; 1921.
- Plan General de Ordenación Urbana. Catálogo de Bienes Protegidos
- Web oficial del Ayuntamiento de Sevilla la Nueva
- “Recuperadas varias charcas y la fuente de la Bañuela en Sevilla la Nueva, con una flora y fauna de alto valor ecológico”, Europa Press, 08/12/2012.
- Censo de Pecheros de Carlos I, 1528 (Archivo .xls).
- Censo de la Corona de Castilla, 1591 (Archivo .xls).
- Censo de Campoflorido, 1712 (Archivo .xls).
- Censo del Marqués de la Ensenada, 1752 (Archivo .xls).
- La Población de la Actual Provincia de Madrid en el Censo de Floridablanca (1786) (Archivo .pdf).
- DRAE
- WordReference - Diccionario de sinónimos y antónimos

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