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una Ventana desde Madrid

Andalucía

Sevilla (VIII): siglo XVI, el Renacimiento en Sevilla (I)


Introducción



Sevilla, Casa de los Pinelo

Casa de los Pinelo.

El siglo XVI significó para Sevilla el período de mayor gloria de su historia. Si a principios de esta centuria, Sevilla tenía alrededor de unos 60.000 habitantes y una estructura urbana medieval en la que aún se levantaba un gran número de construcciones musulmanas, cuando terminó, la ciudad había casi duplicado su población, con 115.800 habitantes contabilizados en 1591, y había comenzado a levantar construcciones de estilo renacentista1. Ello fue posible gracias al Descubrimiento de América, de finales del siglo anterior, que motivó el establecimiento en la ciudad en 1503 de la Casa de Contratación y, con ella, el monopolio del comercio americano.

Como ya vimos en la página Sevilla (VI): siglo XV, Fin del medievo (I), el escoger un único puerto que centralizara el comercio con los territorios recién descubiertos y que éste estuviera situado en la Andalucía atlántica estaba justificado básicamente por dos motivos: por un lado, evitar que otros países intervinieran en el territorio americano y, por otro, aprovechar, en aquellos tiempos de la navegación a vela, la corriente de los vientos alisios que traza la ruta de los viajes hacia América. El hecho de que el puerto seleccionado fuera Sevilla en lugar de cualquier otro de los existentes entre Ayamonte, en Huelva, y Cádiz se debe a varias razones. Por una parte, Cádiz no gozaba aún de la entidad suficiente, como ciudad y puerto, que debía reunir la ciudad que iba a acaparar el comercio americano; por otra parte, la localización de Sevilla, a unos 84 km de la costa, la hacía más fácil de defender, a la par que dificultaba el contrabando y facilitaba el control del tráfico marítimo, circunstancias éstas de las que carecen los puertos onubenses que, además, estaban peor comunicados con el interior peninsular.


Apuntes históricos


Sevilla, Palacio de Miguel Mañara

Palacio de Miguel Mañara.

Tras su creación en 1503, la Casa de Contratación tuvo su primera sede en las Atarazanas Reales; sin embargo, debido a las crecidas del río, que provocaban daños en las mercancías allí almacenadas, se decidió su traslado hasta el Alcázar. Tras el traslado de la Casa a Cádiz en el siglo XVIII, las dependencias sevillanas desaparecen, no quedando hoy más que el Cuarto del Almirante, la Sala de Audiencias y la Capilla de la Casa de Contratación.

A pesar de haberse terminado la Reconquista y de no repetirse en este siglo los pasados enfrentamientos entre los Guzmán y los Ponce de León, no estuvo libre Sevilla durante todo este siglo de guerras o enfrentamientos sociales. Por un lado, tenemos la Guerra de las Comunidades, sucedida entre 1520 y 1522, que significó para Sevilla una repetición de los enfrentamientos entre los Guzmán (Ducado de Medina Sidonia) y los Ponce de León (Ducado de Arcos). El primero apoyaba al rey Carlos I, mientras que el segundo se pronunciaba en contra de que, entre otras cuestiones, los hidalgos2 fueran gobernados por conversos. El levantamiento “comunero” en Sevilla, si es que así se puede llamar, por la brevedad de éste, fue protagonizado por Juan de Figueroa, hermano del duque de Arcos, quien el 16 de septiembre de 1520 toma el Alcázar de la ciudad para, al día siguiente, menos de 24 hora después, perderlo y caer prisionero, terminándose así el conflicto.

Por otro lado, tenemos el Motín de la Calle Feria, o del Pendón Verde, del año 1521. Debido a las malas cosechas y a la Guerra de los Comuneros, los alimentos comenzaron a escasear en Sevilla, a la par que aumentaban sus precios. Así, unos alborotos comenzados en la Calle Feria fueron subiendo de intensidad hasta llegar al punto de formar un grupo personas hambrientas que, lideradas por el carpintero Antón Sánchez, entraron en la iglesia de Omnium Sanctorum y cogieron un pendón verde tomado a los árabes durante el reinado de Alfonso X “el Sabio” y que allí se guardaba. Enarbolando el pendón como enseña, atacaron la Catedral, lanzando piedras sobre las salas en las que se reunía el Cabildo Municipal. Los incidentes aumentaron al día siguiente, en el que, tras asaltar el palacio del duque de Medina Sidonia y tomar las armas que había allí guardadas –entre ellas, cuatro piezas de artillería–, se dirigieron a la cárcel y liberaron a los presos. Ya en el tercer día de disturbios y ante la impotencia en la que se veía el Asistente3 de Sevilla (corregidor, en otras ciudades), solicitó ayuda de la nobleza para controlar a los sublevados, venciéndolos ésta rápidamente. Tras la derrota, se desencadenó una cruenta represión de muertes y torturas.

Dos años antes de este conflicto, el 10 de agosto de 1519, había partido de Sevilla una expedición de cinco naves (Concepción, San Antonio, Santiago, Trinidad y Victoria), con 265 personas a bordo, al mando del portugués Hernando de Magallanes y que tenía como tercer oficial al español Juan Sebastián Elcano. Casi tres años después, una única nave, la Victoria, y sólo 18 supervivientes, volvían a Sevilla, protagonizando con ello la inigualable gesta de haber sido los primeros en circunnavegar el globo terráqueo: “Primus circumdedisti me” (“Fuiste el primero en circunnavegarme”) es la leyenda que, junto a un globo terráqueo, forma parte del escudo que Carlos I concedió a Elcano.

Sevilla, Portada de la Casa Palacio de los Moreno de la Cova

Portada de la Casa Palacio de los Moreno de la Cova.

El anterior levantamiento comunero no debió de despertar una especial inquina de Carlos I hacia Sevilla ya que ésta fue la ciudad elegida por el monarca para celebrar su boda con la infanta doña Isabel de Portugal, entrando en ella el 10 de marzo de 1526 y permaneciendo aquí por espacio de otros dos meses tras la ceremonia, celebrada ésta el 11 de marzo. Con motivo de tan importante acto en el acontecer histórico de la ciudad –alrededor del que, según señalan algunas fuentes, comienza el Renacimiento a Sevilla–, se celebraron grandes fiestas y para el recibimiento del emperador se levantaron siete arcos de triunfo que se extendían desde la Puerta de la Macarena hasta el Alcázar como una alegoría7 de las siete virtudes que debe reunir el perfecto soberano.

Si en 1503 se había establecido en la ciudad la Casa de Contratación, en 1543, se crea el Consulado, o Universidad, de Mercantil, una asociación de mercaderes que restó competencias a la Casa de Contratación y reconoció la competencia de los mercaderes para entender en los juicios y pleitos entre ellos, tal y como ya sucedía en las ciudades de Burgos y Valencia. Esta organización reunía a todos aquellos que comerciaban con las Indias y que no eran extranjeros o subordinados de ellos. Con sus ingresos, procedentes del seguro marítimo –entonces, de nombre “avería”–, se hacía frente, entre otros cargos, a una armada que protegiera sus barcos de los ataques corsarios.

Al carecer el Consulado de un local propio, utilizaba el de la Casa de Contratación, dirimiendo sus tratos en las gradas de la Catedral o en el interior de ésta, si el tiempo así les obligaba. Este uso era tan extendido que el Cabido Catedralicio decidió rodear con cadenas el templo con el fin de que no entraran en él a caballo, tal y como ya había sucedido. Finalmente, entre 1585 y 1598, se construye una casa Lonja para el Consulado; su arquitecto fue el mismo del Monasterio de El Escorial, Juan de Herrera, y el magnífico edificio resultante es el hoy conocido como Archivo de Indias.

La llegada de las riquezas americanas trajo nuevas oportunidades comerciales para la ciudad y, como se lee en el libro “Sevilla, puerto y puerta de América”, editado por el ayuntamiento sevillano, entre 1540 y 1550, el centro financiero de Europa, hasta entonces en Amberes (Bélgica), pasa a estar en Sevilla.

En cuanto al transporte de las mercancías americanas, hay que mencionar que, si bien en los primeros tiempos del Descubrimiento de América los barcos iban hasta allí solos y sin escolta, más adelante, esto cambió y se organizaron los viajes en convoy, prohibiéndose los trayectos en solitario a partir del año 1561. A partir de entonces, los viajes se programaron en dos flotas anuales, la de Nueva España y la de Tierra Firme. Después de algunas modificaciones, se decidió que la Flota de Nueva España zarpase en abril, llegase allí en junio y, tras descansar nueve meses, volviese a Sevilla para llegar aquí en julio. La Flota de Tierra Firme zarpaba en agosto y llegaba a América en octubre, en donde permanecía para volver a salir hacia Sevilla en febrero, con la perspectiva de anclar en la ciudad hacia mayo o junio. Este sistema de transporte significó para la industria local un abundante y constante trabajo.

Sevilla, Pabellón de Carlos V

Pabellón de Carlos V.

El 1 de mayo de 1570, el rey Felipe II llega a Sevilla, donde la ciudad le dispensa un lujoso recibimiento. La entrada la hizo el soberano por la Puerta de Hércules, más conocida por el pueblo como de Goles y que, desde entonces, pasó a ser la Puerta Real. El motivo de su desplazamiento hasta la región andaluza fue la Rebelión de la Alpujarras, una sublevación de los moriscos de Granada desarrollada entre 1568 y 1571, y que no hay que confundir con otra anterior, sucedida entre 1499 y 1501, en la que fueron igualmente derrotados. Felipe II permaneció en la ciudad por espacio de quince días, alojándose en el Alcázar, excepto dos días, en que se retiró al Monasterio de Santa María de las Cuevas.

En 1585, comienzan las obras de la Casa de la Moneda, dentro del Alcázar, en el sector de las atarazanas, sustituyendo con esta edificación la antigua Casa de la Moneda, fundada en tiempos de Fernando IV, rey de Castilla entre 1295 y 1312, y que actualmente se encontraba desbordada de trabajo, dadas las ingentes cantidades de metales preciosos que llegaban de América. Esta vieja construcción, la Herrería Real y el Hospital del Rey son vendidos al Consulado de Mercaderes para que en dichos solares construyera su Lonja.

El monopolio del comercio con América atrajo hasta Sevilla un gran número de personas procedentes del interior y el Norte del España, así como del extranjero, que, o bien deseaban emigrar hasta América, o bien se quedaban en la ciudad con todo lo que ello pudo significar en cuanto a la llegada de capitales, ideas y expresiones artísticas. La población de Sevilla, como ya hemos mencionado, aumentó en este siglo hasta casi duplicarse y convertirla en una de las ciudades europeas más pobladas, pero no pensemos que este aumento poblacional fue una constante a lo largo del siglo ya que su verdadera incidencia se dio entre 1534 y 1588. Las cifras fueron las siguientes: en 1500, la urbe tenía 60.000 habitantes; en 1534, 55.000; en 1556, 109.000; en 1588, 129.400; en 1591, 115.800; y en 1597, 121.000. Podemos observar aquí cómo hubo serios decrecimientos entre 1500 y 1534, y entre 1588 y 1591.

Y es que en la 16ª centuria no todo fueron bondades para la ciudad. También hay que contabilizar las perdidas poblacionales ocasionadas por las epidemias de peste (años 1506, 1510, 1557, 1567 y 1581), las sequías (1540, 1560 y 1571), las riadas (1507, 1522, 1545, 1549 y 1591), la emigración americana y las guerras libradas por España en Europa.

Antes de continuar, hagamos una breve mención de la segmentación de la sociedad sevillana. En lo más alto, se encontraba la nobleza, de carácter urbano, a pesar de tener su mayor riqueza en el campo, y menos abundante que en otras capitales del reino, perteneciendo una gran parte de ella a la alta nobleza.

Por otro lado, estaban los religiosos, de los que trataremos en una próxima página del siglo XVI que dedicaremos a los conventos construidos durante esta centuria y que aún subsisten en Sevilla. Cabe destacar aquí la existencia entonces en la ciudad de más de 30 conventos –38 para el año 1579– que podrían haber sumado una cifra de alrededor de 3.000 religiosos. La cúspide de la pirámide religiosa la ocupaba el arzobispo de Sevilla, mientras que en la base se situaban los sacerdotes, que para su subsistencia podían necesitar a veces la ayuda ajena.

Otro segmento (el mayoritario) era el de los pecheros8), es decir, aquellos que, a diferencia de la nobleza y los religiosos, debían pagar impuestos. En él, se situaban tanto los ricos comerciantes como los artesanos, de los cuales existían más de 50 gremios en Sevilla.

Sevilla, Fuente de Mercurio, situada en el estanque de igual nombre, en el interior del Real Alcázar

Fuente de Mercurio, situada en el estanque de igual nombre, en el interior del Real Alcázar.

En cuanto a los comerciantes extranjeros, es interesante señalar cómo hasta Sevilla se desplazaron acaudalados europeos originarios de Flandes, Florencia, Francia, Génova, Pisa, Portugal, etc. Algunos de ellos, ante las oportunidades comerciales que vieron en la ciudad, decidieron establecerse en ella y, deseosos de una mayor proyección social, contrajeron matrimonio con miembros de la nobleza sevillana, la cual no gozaba toda ella de la misma disponibilidad económica, por lo que estos matrimonios beneficiaron a ambos estamentos. De ellos, nos han quedado apellidos de origen extranjero en ilustres personajes sevillanos, como, por ejemplo, Mañara o Pinelo.

Los comerciantes extranjeros, cuyas casas se situaban alrededor o cerca de la Catedral, fueron de gran importancia al principio del comercio americano, destacando, entre ellos, los genoveses, quienes, habiendo logrado desde el siglo XIV que la Corona le otorgara diversos privilegios comerciales, llegaron a contar con un consulado propio en la actual Avenida de la Constitución, anteriormente llamada Calle Génova, por motivos obvios. Precisamente, fue un genovés, Francisco de Pinelo, quien propuso a los Reyes Católicos la construcción de una casa en la que se almacenaran las mercancías con origen o destino América, surgiendo así la Casa de la Contratación.

Finalmente, quedan aquellos grupos sociales marginados, como son los moriscos, los judeo-conversos, los mendigos y los esclavos.

Morisco es como se llamaba al musulmán que se bautizaba y permanecía en España. En Sevilla, para finales del siglo XVI, había unos 7.000 moriscos, tras la llegada de muchos de ellos, quizás unos 4.000, de Granada, de la que fueron expulsados después de su derrota en el levantamiento de las Alpujarras, conflicto ya mencionado antes. Los moriscos eran albañiles, hortelanos, etc., así como artesanos en la azulejería y los trabajos de madera.

Los judeo-conversos, grupo social formado por los judíos que se habían convertido al cristianismo, afrontaban un mayor desprecio que los moriscos, al dudarse de la fiabilidad de su conversión. Un desprecio, u odio, quizás fomentado por la envidia de que muchos de ellos eran ricos y actuaban como prestamistas, además de gozar de la protección de notables familias sevillanas. De hecho, importantes intelectuales de entonces tenían antepasados judíos, como el propio Rodrigo Fernández de Santaella (1444-1509), fundador del que fue antecedente de la universidad sevillana, el Colegio de Santa María de Jesús.

Las subidas de precio por encima de lo que lo hacían los sueldos provocaron que un gran número de sevillanos dependieran de las limosnas para poder vivir, llegando a existir varias cofradías de subsistencia. Los mendigos, junto a los ladrones y prostitutas, formaban un submundo en Sevilla que fue retratado por Miguel de Cervantes en su obra “Rinconete y Cortadillo”.

El último escalón de la sociedad sevillana lo constituían los esclavos ya que, debido a su pujante tráfico comercial, era, con unas 7.000 almas a mediados del siglo XVI, la segunda ciudad de Europa, tras Lisboa, en número de esclavos. Su subasta se hacía en las gradas de la Catedral y sus dueños no eran sólo las clases más adineradas, sino también de otros sectores más humildes, como el de los artesanos, que tenían algunos de ellos trabajando sus talleres.

Hecho un breve repaso a parte de la historia del siglo XVI en Sevilla, pasemos a continuación a conocer las casas-palacios que se levantaron durante esta centuria en la ciudad por parte de aquellos ricos comerciantes y de la aristocracia sevillana, y que han llegado a nuestros días. Pero antes, veamos algunos cambios que durante dicho siglo se produjeron en el Alcázar sevillano.

* * *

Palacios del siglo XVI



Sevilla, Pabellón de Carlos V fotografiado desde la Galería del Grutesco

Pabellón de Carlos V fotografiado desde la Galería del Grutesco.

La boda de Carlos I llevó aparejadas diversas intervenciones en el Alcázar, entre ellas, algunas que implicaron cambios en el Patio de las Doncellas y en el antiguo Palacio Gótico. Posteriormente, a lo largo de este reinado, continuaron las obras de mejora del Alcázar y se construyó, entre 1543 y 1546, en honor de los reyes Carlos I de España, y V de Alemania, y de su esposa Isabel de Portugal, el conocido como Pabellón de Carlos V o Cenador de la Alcoba.

A cargo de esta obra, estuvo el maestro mayor del Alcázar Juan Fernández, quien, posiblemente, tomó una antigua qubba10 musulmana allí existente y la transformó en el actual cenador. Originariamente, y según leemos en la página 172 del libro “El Alcázar de Sevilla bajo los Austrias”, de Ana Marín Fidalgo, ésta podía servir de musalla (oratorio) de la rawda (cementerio real) de los almohades11 ya que esta estructura de una qubba rodeada de galerías recuerda a la rawda de la Alhambra.

Este pabellón es de planta cuadrada y se cubre con una cúpula de media naranja. Rodeando la estructura central, se extiende una galería porticada con arcos de medio punto13 apoyados sobre columnas de capiteles corintios14, fustes califales y basas de considerable altura. Los capiteles parecen proceder de Génova, mientras que los fustes pueden ser los mismos que tendría la qubba.

La galería se halla, a su vez, rodeada por bancos bastante altos de mampostería31 y cubiertos de azulejos, que permiten su acceso por tres de los cuatro laterales (Norte, Sur y Oeste). Con azulejos se cubre también gran parte de los paramentos exteriores, llegando aquéllos hasta la misma altura superior de los dinteles33 de sus diferentes vanos35 –tres ventanas enrejadas y una única puerta, sita ésta en su lateral Sur–, siendo la última fila de azulejos una sucesión de escudos españoles, imperiales y con la leyenda “plus ultra” (“más allá”) haciendo mención así al ir más allá de los límites establecidos, como en 1492 hizo Cristóbal Colón con sus naves. Por encima de estos azulejos, se extiende, rodeando el perímetro, una faja de yesería mudéjar36.

Sevilla, Interior del cenador

Interior del cenador.

Una vez dentro del cenador, observamos en el suelo, en el centro, una fuente de mármol con un único caño central y un desagüe que sale por la misma puerta de entrada. Este elemento, unido a los diferentes vanos y a la alta cúpula que cubre el pabellón, hacen de él uno de los lugares más frescos de todo el recinto durante los muy cálidos veranos sevillanos. El suelo del resto del cenador está formado por azulejos de colores y ladrillos mezclados que forman dibujos y figuras, y en donde vemos a la derecha, según entramos, el año de terminación de las obras, 1546, mientras que a la izquierda, podemos leer “IVAN HZ”, nombre del maestro mayor de albañilería encargado de las obras.

Dentro, las paredes se cubren igualmente con azulejos hasta por encima de los dinteles, careciendo en este caso de la yesería mudéjar presente en el exterior, aunque cuenta con otra rematando los muros, por debajo de la cubierta, como si ésta se apoyara en aquélla. Esta franja no es de estilo mudéjar, sino que está dividida en dos filas con ornamentación de amorcillos37 y angelotes, además de, en la fila inferior, tondos38 con la imagen de Carlos V. Cada una de las ventanas cuenta con poyos a ambos lados de ellas, realizados de fábrica y cubiertos, una vez más, de azulejos.

La cubierta de media naranja del recinto está formada por artesones39 hexagonales que convergen en el centro formando una estrella de ocho puntas. Esta cúpula circular se apoya sobre una estructura cuadrada, igualmente de madera y decorada con hojas de acanto, en la que destacan las cuatro veneras42 de sus esquinas, como si fueran pechinas43, y los escudos imperiales labrados en el centro de cada lateral.

En esta construcción, el autor ha creado una bella obra mezclando elementos mudéjares con otros de estilo renacentista.

Localización: Interior Real Alcázar, Patio de Banderas, s/n. 41004 Sevilla.


Sevilla, Estanque de Mercurio. Al fondo, vemos la Galería del Grutesco, que no es sino los restos de la muralla almohade convertida en mirador durante el siglo XVII

Estanque de Mercurio. Al fondo, vemos la Galería del Grutesco, que no es sino los restos de la muralla almohade convertida en mirador durante el siglo XVII.

Durante el reinado de Felipe II, se siguieron haciendo obras en el Alcázar, entre ellas, las del Jardín de las Damas, muy modificado posteriormente durante el siglo XVII, y las del Estanque de Mercurio, que vemos a continuación.

Las obras que llevaron a lo que hoy es el Estanque de Mercurio hay que situarlas en las realizadas en esta zona del Alcázar durante el último cuarto del siglo XVI y que darán lugar a, entre otros, los jardines de las Damas y del Estanque. Las primeras obras de esta intervención alrededor del estanque datan de marzo de 1572, al haber ya albañiles entonces que, bajo la dirección del maestro mayor Juan Fernández, se encontraban trabajando en los poyos de un corredor lateral de la antigua alberca45. Los trabajos continúan a lo largo de los siguientes cinco años con el solado de los andenes del estanque; las rejas que lo rodean, obra del rejero Juan Fernández; las figuras con el león y el escudo existentes en las cuatro esquinas, cuyo modelo fue hecho por el escultor Diego de Pesquera, mientras que de su fundición se encargaría Bartolomé Morel; y, finalmente, el motivo principal, la fuente central del dios Mercurio.

Obra, igualmente, de Diego de Pesquera y Bartolomé Morel, es de resaltar cómo este dios romano, identificado con el griego Hermes, era, al igual que este último, patrón de los comerciantes y de los viajeros, por lo que su presencia aquí es todo un recordatorio de la importancia que el comercio tenía para la ciudad de Sevilla.

Esta fuente del dios Mercurio se levanta sobre una base de mármol a la que se une mediante una urna, también de bronce y decorada con, entre otros elementos, mascarones46, puttis47 y medias figuras conteniendo los caños de los que brota el agua. Todo el bronce de la fuente, los nudos de los balaustres48 y las cabezas de los leones estaban inicialmente dorados, labor esta última realizada por el dorador Carlos de la Cruz. El resto de la balaustrada de hierro estaba pintada de verde, como así se hizo en septiembre de 1577, cuando terminaron las obras de este espléndido Estanque de Mercurio.

Como podemos leer en la página 306 de la obra ya mencionada “El Alcázar de Sevilla bajo los Austrias”, de Marín Fidalgo, “[...] el espacio ocupado por el estanque musulmán se había transformado en un bellísimo jardín a la italiana”.

Localización: Interior Real Alcázar, Patio de Banderas, s/n. 41004 Sevilla.


Y ahora sí, pasemos a las casas-palacios sevillanas.


Sevilla, Palacio de Mañara

Palacio de Mañara.

Enclavada en el centro de lo que fuera la antigua judería de Sevilla, en la Calle Levíes, encontramos el Palacio de Mañara, casa natal de Miguel Mañara Vicentelo de Leca (Sevilla, 3 de marzo de 1627 – ibídem, 9 de mayo de 1679), impulsor y fundador del Hospital de la Santa Caridad y de su iglesia.

Las primeras noticias que se tienen de esta casa datan del siglo XV, cuando es construida por uno de los miembros de la familia de los Almansa, reutilizando elementos de edificaciones mudéjares. Así, restos de esta antigua construcción son los zócalos decorados con pinturas murales que se hallan en el salón de la planta baja, datados aproximadamente en el segundo tercio del siglo XV. En la centuria siguiente, en 1519, Juan de Almansa y su esposa Constanza de Alcocer hacen del edificio su casa, encargándosele en 1532 al escultor Antonio María Aprile da Carona de Génova la realización de las columnas, las balaustradas, la solería de mármol y la fuente con que sería ornamentado el patio principal.

En el año 1623, Diego de Almansa, fiscal de Rey en la Real Audiencia, pondrá la propiedad en subasta pública, que sería adquirida por la cantidad de 13.000 ducados50 por Tomás de Mañara Leca y Colona, hombre de negocios proveniente de una noble familia que había conseguido hacer fortuna comerciando con América, donde vivió en su juventud; tras ello, invertiría alrededor de otros 20.000 ducados en reformarla. Tomás de Mañara fallecería en 1648, heredando el palacio su hijo Miguel, que nacería y viviría en esta casa hasta que en 1674 se trasladara a otra más cerca de la Santa Caridad, donde permanecería hasta su fallecimiento, sin descendencia, en 1679, momento a partir del cual la vivienda quedaría deshabitada.

A mediados del siglo XVIII, en 1755, tuvo lugar el terremoto de Lisboa, que dejaría en ruina casi un tercio de los edificios sevillanos, si bien, como podemos leer en la Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía, “para el caso de la Casa de Mañara, no se tienen apenas datos de las repercusiones que pudo tener el seísmo”. Sí se conoce, en cambio, que durante esta centuria, la vivienda sería alquilada; así, por ejemplo, en 1755, se le arrendaría a Pedro Fillot. En 1767, se remozaría la fachada principal y se ejecutarían algunas obras en el inmueble sin demasiado interés. Más adelante, entre 1772 y 1794, se volverían a hacer algunas intervenciones, estando alquilada, en este caso, a Manuel Prudencio de Molviedro.

Durante la Guerra de la Independencia Española (1808-1814), las tropas francesas, con el mariscal Soult al frente, instalarían un cuartel en el palacio, siendo éste destinado al alojamiento de la escolta del también mariscal Duque de Treviso. Como fue habitual durante la invasión gala, la casa sería destrozada y saqueada, lo que conllevaría que fuese eximida del pago de impuestos durante varios años, con el fin de poder hacer frente a los daños causados.

Heredada por los Marqueses de Paterna del Campo, más adelante, en 1916, la Hermandad de la Santa Caridad adquiriría el inmueble por 77.500 pesetas. A partir de ese momento, la vivienda pasaría a tener diferentes usos, aunque todos relacionados con actividades industriales, como la fabricación de corcho, de alfileres de latón o de hilos de la fábrica Fabra i Coats. Desde los años 50 y hasta 1970, se instalaría en ella una escuela pública. Desde entonces, entraría en un período de abandono total, siendo incluida en el Plan de Rehabilitación del Barrio de San Bartolomé y comenzando las obras en 1989, tras lo cual se convertiría en sede de la Dirección General de Bienes Culturales de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, que continúa siendo en la actualidad (junio 2020), ya bajo el nombre de Dirección General de Patrimonio Histórico y Documental.

Con motivo de estas obras, aparecieron en la pared de la galería Este del patio principal tres arcos de herradura51 apuntados57 y cegados anteriores a la construcción del palacio renacentista. Asimismo, se ha documentado la existencia de varias construcciones bajo la casa, lo que confirma la ocupación de este solar desde aproximadamente finales del siglo XI o comienzos del XII; algunos de estos restos se corresponderían con un edificio islámico de notable tamaño y, probablemente, de carácter público, por el tipo de elementos hallados y por su ubicación –cercana a una de las mezquitas de la ciudad, convertida en sinagoga a partir de la segunda mitad del siglo XIII y donde se construyó, posteriormente, la Iglesia de San Bartolomé–, y con una casa de época mudéjar del XV; igualmente, se ha podido seguir parte del trazado de la cerca de la antigua judería, pues una fracción de ella se ha conservado encajada en el palacio. En los documentos “Intervención arqueológica en la Casa de Miguel de Mañara (Sevilla)”, de Reyes Ojeda Calvo, Diego Oliva Alonso y Miguel Ángel Tabales Rodríguez, y “Un edificio almohade bajo la casa de Miguel de Mañara”, de Reyes Ojeda Calvo, se puede encontrar una descripción detallada de cada uno de estos elementos hallados.

La fachada principal de la casa se alza en la ya mencionada Calle Levíes. Ésta se organiza en dos cuerpos y varias calles que, a su vez, se articulan por medio de pilastras adosadas al muro. La portada de acceso se abre en la tercera calle, contando desde la izquierda, mientras que una serie de vanos rectangulares distribuidos tanto en la zona superior como en la inferior permite la entrada de luz al interior del inmueble: unos se cierran mediante rejas y otros tres (el situado sobre la portada y los laterales a éste) cuentan con un balcón. Se ha conservado la ornamentación pictórica de esta fachada, en la cual aparecen distintos elementos, como la imitación de sillares en las pilastras y de ladrillos, en el muro. Asimismo, la parte más decorada es aquella en la que se abre la portada, en la que se intentó crear toda una serie de elementos arquitectónicos fingidos que enmarcasen el balcón superior y que, en su mayoría, se perdieron con el tiempo; sí se han conservado, en cambio, las cartelas58 laterales, en las que aparecen las inscripciones, a izquierda y derecha, respectivamente, de “SE RENOVO” (sic) y “AÑO DE 1767”, haciendo así mención a una de las reformas más importantes que se llevó a cabo en el palacio.

En la fachada trasera, se abren varios vanos que se reparten a diferentes alturas y que se cierran, igualmente, con rejas.

En lo que a la cubrición se refiere, en parte del edificio sobresale una cornisa con tejaroz59, mientras el resto presenta una azotea en cuyo borde se alzan unos pináculos60 sobre pilastras.

Centrándonos en la portada principal, entrada de acceso a la vivienda, ésta se construyó en mármol blanco y con forma rectangular. La flanquean sendas columnas de orden toscano64 con la mitad de su fuste acanalado y sustentadas por pedestales que se ornamentan con elementos militares y mascarones, escudos cruzados con una cabeza de león y espadas, símbolo del triunfo de las armas. El entablamento sigue el orden clásico, estando el friso dividido, por un lado, en triglifos que, como si fueran ménsulas65, sostienen la cornisa, y por otro, en metopas decoradas con cabezas humanas que alternan con bucráneos66.

Cuenta la casa con otra portada, en este caso, secundaria, que comunica el apeadero con el patio principal. Realizada en ladrillo visto, se trata de un arco de medio punto sustentado por pilastras toscanas y enmarcado por una moldura que crea una especie de alfiz67; además, lo rodea un enmarque de azulejos ornamentado con cintas. El conjunto queda flanqueado por pilastras, también toscanas, que sostienen una serie de elementos acanalados, escudos y ménsulas que sustentan la cornisa que corona la portada.

La planta del palacio es irregular, estando su forma más cercana al rectángulo, con el lado más estrecho ocupado por la fachada principal. En él, hallaremos el prototipo de una Casa Palacio renacentista. En su interior, se pueden encontrar tres zonas diferenciadas: por un lado, está la zona noble, la más amplia, pues ocupa dos plantas, y donde viven los propietarios; por otro lado, la parte donde se ubican las viviendas del servicio y las dependencias utilizadas por éste; y finalmente, las cuadras.

El acceso se realiza atravesando un zaguán y un patio delantero dotado de apeadero que nos llevan hasta el patio central, un espacio formado por arquerías con columnas, que consta de dos plantas y con una fuente de mármol en el centro. La escalera que comunica ambas plantas es de dos tramos y se halla en la esquina del fondo, a la derecha (dejando el acceso al patio desde el portón a nuestra espalda). Las estancias correspondientes a los señores se organizan alrededor de este patio, estando cubiertas, en su mayoría, por alfarjes70 y artesonados de madera. Por lo que respecta a la zona destinada al servicio, ésta se ubica en la parte Sureste, a la derecha de la fachada, siguiendo el sentido de acceso. Al igual que el área anterior, también se distribuye alrededor de un patio lateral, aquí, sin galerías. Por último, las cuadras estaban en la parte izquierda del patio-apeadero, con fachada a la Calle Levíes.

El paso del tiempo, las reformas realizadas en él y, especialmente, su adaptación como edificio administrativo han hecho que la distribución del palacio diste mucho de cómo era originalmente. Por ello, los elementos que más destacan de la casa son el patio principal y la escalera.

El patio es, como decimos, el punto alrededor del cual se organizan las dependencias de la vivienda de los señores. Consta de dos plantas, estando la baja formada por cuatro arcos de medio punto en cada lateral; éstos se sustentan sobre cimacios71 de fábrica y columnas corintias, presentando escudos nobiliarios como ornamento. Por su parte, la parte alta sigue un esquema compositivo similar, aunque con algunas diferencias, pues aquí, los arcos son rebajados72 y se hallan en tres de sus lados, quedando el cuarto flanco cerrado con columnas y un entablamento de madera; además, las galerías de esta planta cuentan con una balaustrada de mármol.

En cuanto a la escalera, su caja74 es de forma cuadrada y se compone de dos tramos, con una balaustrada de mármol blanco; la luz penetra hasta ella a través de dos vanos: uno, abierto a la Calle Garci Pérez, y el otro, al patio.

Finalmente, cabe mencionar que la casa ha conservado parte de sus antiguas cubiertas. Realizadas en madera, son de dos tipos: por un lado, en algunas estancias de la planta baja de las galerías de patio, se utilizaron techos planos compuestos por vigas de madera y tablazón –a excepción de la sala que hay al fondo del patio, donde se usaron azulejos en la tablazón–; por otro lado, en la planta alta (salones, crujías75 del patio principal y dependencias abiertas al patio), se emplearon los artesonados, tanto de par y nudillo76 como de lacería80.

El 16 de marzo de 1983, con fecha de publicación en el BOE de 27 de mayo del mismo año, el Palacio de Mañara fue declarado Monumento Histórico-Artístico.

Localización: Calle Levíes, 27. 41004 Sevilla.


Sevilla, Casa de Salinas

Casa de Salinas.

A unos escasos 300 metros de la Catedral de Sevilla y a medio kilómetro del Alcázar, hallamos la conocida como Casa de Salinas, construida en una zona en la que, en la Sevilla renacentista, habitaba una gran cantidad de ricos hombres, buena parte de ellos dedicados al comercio.

En el año 1577, uno de estos hombres, Baltasar de Jaén Roelas, y su esposa compran un conjunto de casas a un tal Pedro López Nuñez, fundando ahí mismo su mayorazgo81. Desde ese momento y hasta bien entrado el siglo XIX, será la familia Jaén la propietaria de esta casa, que convertirá en su residencia.

En 1843, el mayorazgo de los Jaén se extingue, habiendo pasado la casa por diferentes contratiempos. Ejemplo de ello es que, a comienzos de siglo, sería ocupada por las tropas napoleónicas. En 1822, el edificio estaba arrendado como vivienda y como taller de imprenta. A finales de dicha centuria, será adquirido por don Eduardo Ybarra, que llevará a cabo en él una profunda reforma, además de redecorarlo siguiendo el gusto imperante de la época. De este modo, se añadirán a la casa elementos como un buen número de azulejos de la fábrica de Mensaque (Triana), un mosaico de Baco del siglo II d. de C. hallado en Itálica82, una escultura de la Virgen de los Remedios realizada en mármol blanco y proveniente del antiguo Convento de Nuestra Señora de los Remedios (hoy, Museo de Carruajes), y una serie de vidrieras creadas en la fábrica Pickman que se colocarían en el comedor superior y en el patio principal.

Tras la desaparición del mayorazgo, el edificio será adquirido por distintos inquilinos, sufriendo varias obras de adaptación para convertirse en colegio y llegando a instalarse en él incluso un internado. También lo ocupó, como podemos leer en la propia web de la Casa de Salinas, “una logia masónica (formada por las más importantes familias nobles y aristocráticas de la ciudad) que cuando se fue dejó una extensa estela de rumores sobre prácticas de muerte y cadáveres enterrados en la casa y nadie quería vivir en ella. De estos rumores se pasó al convencimiento de que los masones habían dejado un tesoro escondido. El rumor fue tan fuerte que se pusieron a agujerear toda la casa. La búsqueda terminó cuando equivocadamente pincharon una fosa séptica con desagradables consecuencias para todos los que estaban cavando en ese momento”. Y es que creer en rumores, a veces, puede traer fatales consecuencias.

La sobrina de don Eduardo Ybarra vendería la casa a don Manuel de Salinas Malagamba en 1930, año a partir del cual, y hasta la actualidad (junio de 2020), se convierte en residencia de esta familia, de la que ha tomado el nombre.

Sometido a distintas restauraciones con el fin de recuperar los elementos decorativos que fue perdiendo con el paso de los siglos, el inmueble conserva la estructura de las casas palaciegas renacentistas de entonces, con un patio de doble galería y arcos de medio punto, en la planta baja, y carpaneles83, en la alta, sobre columnas de mármol y con ornamentación plateresca84, alrededor del cual quedan las distintas dependencias.

Localización: Calle Mateos Gago, 39. 41004 Sevilla.


Sevilla, Patio de la Casa Palacio de los Moreno de la Cova

Patio de la Casa Palacio de los Moreno de la Cova.

Desde donde nos encontramos, giraremos en la esquina de la Casa de Salinas para tomar la vía perpendicular a la Calle Mateos Gago y andaremos escasos pasos hasta llegar a nuestro siguiente punto en el recorrido: la Casa Palacio de los Moreno de la Cova. En el año 1943, la casa fue adquirida por Félix Moreno Ardanuy, padre del que fuera alcalde de Sevilla Félix Moreno de la Cova, casado con Carmen Maestre y Lasso de la Vega. A la muerte del primero, heredarían el inmueble dos de sus hijas, Serafina y Enriqueta Moreno de la Cova. El último dueño ha sido ha sido Félix Moreno de la Cova Maestre, casado con Isabel de Solís Beaumont Martínez Campos.

Construida en el siglo XVI (aunque algunas fuentes apuntan a que la existencia de algunos elementos conservados podrían datar su origen de finales del XIV), fue ampliamente reformada en el XVII y en el XIX, dando testimonio de ello los años que aparecen en el dintel de la portada: “1560”, “1654” y “1856”.

Esta portada fue realizada en el mismo siglo XVI en mármol y se halla flanqueada por columnas de orden jónico85 sobre pedestales, estando sus fustes ornamentados con motivos vegetales. Sobre el dintel se abre el balcón principal, al que sostienen una serie de ménsulas. El remate es una cornisa y, por encima de ésta, el alero del tejado.

En su interior, los distintos espacios quedan organizados a la manera de las típicas casas-palacios sevillanas. Así, cuenta con un apeadero semicubierto en el que se disponían las caballerizas y que da paso al patio por medio de su primera crujía. El patio principal está formado por galerías en los cuatro frentes: en la planta baja, los arcos son de medio punto y se sustentan en columnas sobre las que se alzan pilastras que sostienen el friso ornamentado con yeserías que recorre el perímetro; en la planta alta, algunos frentes están cerrados con muros en los que se abren balcones, separados entre sí por pilastras. La escalera que comunica ambos pisos es de dos tramos y está ubicada en el ángulo inferior derecho del patio. El inmueble cuenta con dos patios más, además del principal y el apeadero: uno, unido a las cocinas, y otro, a la cochera, si bien este último se halla cegado.

Como vemos, la casa consta de dos plantas, salvo en parte de la crujía de la fachada y sobre una de las crujías internas del patio, donde se levanta una tercera.

A comienzos del año 2017, había planes de que la Casa Palacio de los Moreno de la Cova, que cuenta con una protección de segundo nivel en el Plan General de Ordenación Urbana de Sevilla, fuese rehabilitada para, posteriormente, tener un uso hotelero.

Localización: Calle Guzmán el Bueno, 4. 41004 Sevilla.


Sevilla, Casa de los Pinelo o de Abades

Casa de los Pinelo o de Abades.

Continuamos por la Calle Guzmán el Bueno hasta llegar a la Calle Abades donde, de frente, nos toparemos con la Casa de los Pinelo, también conocida como Casa de Abades. Enmarcada en la tipología característica de las casas-palacios de origen medieval y con revestimientos renacentistas, estamos ante un edificio contemporáneo de los ya vistos hasta ahora. Así, del siglo XVI son las obras principales que se ejecutaron en la casa, creando un conjunto palaciego en el que se mezclan los elementos árabes con los góticos y los renacentistas.

Sus dueños pertenecieron a la familia noble sevillana y de origen genovés de los Pinelo, recibiendo de ellos el nombre; propiedad de Francisco Pinelo, sus últimos propietarios serían los hermanos Jerónimo y Pedro Pinelo, ambos canónigos de la Catedral de Sevilla, a la cual se la donarían ellos mismos en el año 1524. A partir de ese momento, se convertiría en residencia de los canónigos de la Catedral hasta mediados del siglo XIX, cuando se llevaron a cabo las desamortizaciones87, pasando entonces a manos de particulares y teniendo, de ahí en adelante, distintos usos. Así, en 1856, Francisco del Camino y Camino, fundador de unos almacenes comerciales importantes, la adquirió en subasta pública por un precio de 118.560 reales de vellón88. A continuación, la casa pasaría a otros propietarios, que proyectarían en ella diversos fines, como por ejemplo la instalación de un colegio de primera enseñanza, un servicio de alquiler de caballos o un taller para fundir caracteres de imprenta. A partir del año 1885, se habilitaría como Fonda, Pensión y Hostal “don Marcos”, estando regentado por el presbítero don Marcos de la Rosa Jurado.

A comienzos del siglo XX, el edificio fue convertido en hotel y el 9 de agosto de 1966 –1965, según otras fuentes–, el Ayuntamiento de Sevilla se convertiría en su propietario para convertirlo en Museo de Historia de la Ciudad, algo que no se llevó a cabo, pues, en 1972, sería cedido a la Dirección General de Bellas Artes. Es en ese momento cuando se ejecutará una serie de trabajos con el fin de rehabilitar y restaurar el inmueble, obras que serían dirigidas por el arquitecto Rafael Manzano Martos y en las que se abriría una antigua puerta cegada, se reconstruiría la galería alta del patio principal con columnas procedentes de la llamada Casa de los Marmolejos, situada en el número 8 de esta misma Calle de Guzmán el Bueno, y se reconstruiría también la escalera, situada en una de las esquinas del patio, ampliándose su espacio original con unos peldaños decorados con azulejos del siglo XVIII provenientes de la casa de la Calle Guzmán el Bueno, 11. Asimismo, en el jardín, se instalaría una fuente ornamentada con grutescos90 manieristas91 traída desde la Casa Palacio de los Levíes, cuya hornacina acoge una estatua de Pomona, obra de Juan Luis Vasallo proveniente de la Plaza de la Encarnación.

Cuenta la tradición que en esta Casa de los Pinelo nació San Juan de Ribera, hijo natural92 de Pedro Enríquez de Ribera y Teresa Pinelo, virrey de Nápoles y arzobispo de Valencia. En la actualidad, tienen aquí su sede la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría y la Real Academia Sevillana de Buenas Letras.

La fachada principal nos muestra que estamos ante una casa de dos plantas que remata un mirador protegido con un antepecho gótico con arcos de medio punto sobre columnas. Destaca el zócalo formado por piedras de molino. En cuanto a la portada, ésta es un vano simple adintelado hecho con dovelas93 de cantería; sobre ella, se abre un balcón con vano rectangular, baranda de forja y guardapolvo94 de mármol.

El conjunto del edificio y su apariencia hacen que se deduzca que es el resultado de la unión de varias viviendas, sobresaliendo la crujía de la fachada que cuenta con el mirador y los tejados a dos aguas95 que cubren las estancias de la planta alta.

Sevilla, Patio al que se accede desde el zaguán y en el que se hallaban el apeadero y las caballerizas

Patio al que se accede desde el zaguán y en el que se hallaban el apeadero y las caballerizas.

En el interior, vemos que el inmueble se organiza en torno a dos patios. En el primero de ellos, donde alternan los pilares achaflanados96 con las columnas, se ubicaban el apeadero y las caballerizas, éstas cubiertas con alfarjías97 con ladrillos. Sobre la casa puerta, en la crujía de la fachada, se hallan dos dependencias: la construida en el ángulo era el oratorio privado, del cual se ha conservado una pequeña alacena de azulejos cubierta con una bóveda de terceletes98, mientras que la habitación lo hacía con una armadura mudéjar; a su lado, hay una cámara –posiblemente, antaño, dormitorio de Jerónimo Pinelo, al tener el oratorio anexo, y hoy, Sala de Plenos de la Real Academia de Bellas Artes– que se cubre con una armadura, también mudéjar, de cuatro paños inclinados con almizate100 ornamentado con palmas y piñas de mocárabes101, todo sobre un friso de yeserías.

El segundo patio es el principal, renovado entre los años 1502 y 1505. Se accede a él por medio de un ángulo recto con respecto a la puerta de la calle y atravesando un vestíbulo. Lo componen arcos de medio punto peraltados102, festoneados103 y calados enmarcados en alfices y que se sostienen en columnas con capitel de castañuela, con cimacios troncocónicos volados; dichos alfices se decoran, en la planta baja, con yeserías platerescas, ornamento que se repite en las enjutas104, en los ajimeces105 de los vanos y en una de las puertas. Por lo que respecta al cuerpo superior, éste fue reconstruido durante las obras realizadas en los años 70 y ya mencionadas; queda estructurado por medio de galerías compuestas por arcos escarzanos106 sustentados por columnas y con decoración similar a las del cuerpo inferior. Alrededor del patio, se organizan salones, cámaras y camaretas en las que se instalaron distintas dependencias. Abajo, los salones han conservado una buena muestra de armaduras y de artesonados mudéjares, y los frisos de yeserías renacentistas, además de una bóveda de ornamentación renacentista decorada con octógonos alternando con rombos. La escalera que conecta ambas plantas, como en los patios de otras casas-palacios, se halla en uno de los ángulos, como ya dijimos anteriormente.

Finalmente, en el extremo más alejado de la puerta por la que accedimos, se halla el jardín, de planta rectangular. Según los documentos, consta que en el año 1518 estaba construido, si bien con el paso de los siglos ha tenido distintas modificaciones. Así, en las reformas de los años 70 del pasado siglo XX, se instaló en el frente Este una galería de columnas, mientras que el lateral Oeste hay una doble galería de columnas genovesas que sustentan arcos enmarcados por alfices.

El 5 de febrero de 1954, la Casa de los Pinelo fue declarada Monumento Histórico-Artístico.

Localización: Calle Guzmán el Bueno, 4. 41004 Sevilla.


Sevilla, Palacio de la Condesa de Lebrija

Palacio de la Condesa de Lebrija.

Nuestra siguiente parada la tenemos más alejada desde donde nos encontramos, pues habremos de desplazarnos hasta la Calle Cuna, en la que se halla el Palacio de la Condesa de Lebrija, en cuyo solar, la familia de los Payba mandó construir una edificación a finales del siglo XV, de la cual han llegado a nuestros días la portada y algunos elementos interiores destacados. Este inmueble fue reedificado en el siglo XVI y adquirido por el conde de Corbos, pasando a convertirse más adelante en propiedad del conde de Miraflores de los Ángeles.

Será en el año 1901 cuando doña Regla Manjón Mergelina, condesa de Lebrija, primera mujer académica de la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, académica correspondiente por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid y parte de la Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos de la Provincia de Sevilla desde 1922, compre y restaure la casa durante trece años, confiriéndole la imagen con que ha llegado a nuestros días.

De este modo, doña Regla Manjón, profundamente interesada en la arqueología, dotaría el palacio de valiosísimos tesoros artísticos, como la colección de mosaicos romanos o las numerosas piezas arqueológicas de distintas épocas y culturas con que cuenta. Asimismo, proveyó las habitaciones con los más variados elementos originales de diferentes épocas artísticas, como los zócalos de azulejos sevillanos procedentes de un convento en ruinas o el artesonado de un palacio de Marchena (Sevilla), entre otros, como ya veremos.

El palacio tiene su entrada principal por la Calle Cuna, aunque cuenta con otro acceso, en este caso, un garaje, en la Calle Adelfa. La fachada principal se divide en calles, delimitadas por pilastras, en las que se abren grandes huecos. En cuanto a la portada, es de tipo renacentista y está realizada en mármol blanco, flanqueándola sendas columnas sobre las que se asienta un entablamento en el que se apoya el balcón central, provisto de un antepecho de forja y coronado por un frontón107 curvo.

En su interior, el inmueble en el que nos encontramos guarda la estructura organizativa típica de las casas patio sevillanas. Así, el zaguán nos conduce al patio principal, en el que se ha conservado el pavimento, realizado en opus sectile108 y traído de las ruinas de la ciudad romana de Itálica (Santipoce, Sevilla), los azulejos de Cuenca del siglo XVIII, proveniente de Arcos de la Frontera (Cádiz), y la puerta de madera maciza de caoba tachonada que, como podemos leer en la Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía, pudo “ser la puerta que tuvo la casa en el siglo XVI”. Cuenta con dos plantas y sus cuatro frentes lo forman, en el piso bajo, arquerías de arcos de medio punto sobre columnas de mármol, y en el alto, una serie de balcones. La arquería se decora con abundantes yeserías de estilo mudéjar de finales del siglo XIX; en cuanto al pavimento que hay en las galerías, éste es de mármoles, serpentinas109 y pórfidos110 de Itálica, tal y como dijimos anteriormente, habiéndose encontrado una parte de él en el año 1904. De la misma procedencia es el gran mosaico romano del dios Pan, el cual, con unas medidas de 6,85 x 6,82 metros, fue hallado en 1914 y trasladado hasta el palacio pieza a pieza.

La escalera que nos lleva al piso superior consta de tres tramos y fue construida en la última reforma del palacio. Se sitúa, como en los anteriores edificios, en una de las esquinas del patio, habiéndose empleado en ella un conjunto de materiales de muy distinto origen de los siglos XVI y XVII: el artesonado y el friso renacentista son del desaparecido Palacio de los Ponce de León (Marchena, Sevilla), y los azulejos, del Convento de San Agustín (Sevilla). La balaustrada de caoba, por su parte, es una copia de otra que hay en una casa de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) y se hizo durante la reforma que llevó a cabo la condesa.

Tanto el salón central como los demás salones de la planta baja, como por ejemplo la Sala Ochavada, la Sala Medusa o la de Ganímedes, se hallan también pavimentados, revestidos y decorados mayormente con materiales traídos de Itálica. De hecho, el pavimento de la Sala Ochavada fue el primero que adquirió la condesa de dicha ciudad romana, inaugurándose, de ese modo, en 1901 la colección de mosaicos.

Entre los elementos que se podrán contemplar en la visita del Palacio de la Condesa de Lebrija, se hallan numerosos hallazgos y restos arqueológicos grecorromanos, varios objetos y motivos decorativos árabes y persas, elementos ornamentales y arquitectónicos renacentistas, barrocos111 y románticos113, una buena cantidad de piezas artísticas de distintas épocas, etc.

El 27 de junio de 1968, con fecha de publicación en el BOE de 17 de agosto del mismo año, el Palacio de la Condesa de Lebrija fue declarado Monumento Histórico-Artístico.

Localización: Calle Cuna, 8. 41004 Sevilla.


* * *

Lourdes Morales Farfán es Licenciada en Periodismo por la Universidad Rey Juan Carlos. ↑



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GLOSARIO

- 1 Renacimiento: Movimiento artístico europeo, que comienza a mediados del siglo XV, caracterizado por un vivo entusiasmo por el estudio de la Antigüedad clásica griega y latina.
- 2 Hidalgo: Persona que por linaje pertenecía al estamento inferior de la nobleza.
- 3 Asistente: Funcionario público que en ciertas villas y ciudades españolas, como Marchena, Santiago y Sevilla, tenía las mismas atribuciones que el corregidor4 en otras partes.
- 4 Corregidor: Magistrado que en su territorio ejercía la jurisdicción real con mero5 y mixto imperio6, y conocía de las causas contenciosas y gubernativas, y del castigo de los delitos. // Alcalde que libremente nombraba el rey en algunas poblaciones importantes para presidir el ayuntamiento y ejercer varias funciones gubernativas.
- 5 Mero imperio: Potestad que residía en el soberano y, por delegación, en ciertos señores o magistrados, para imponer, previo proceso, penas a los delincuentes.
- 6 Mixto imperio: Facultad que residía en el soberano y, por delegación, en algunos señores o jueces para decidir las causas civiles y ejecutar las sentencias.
- 7 Alegoría: Ficción en virtud de la cual un relato o una imagen representan o significan otra cosa diferente.
- 8 Pechero: Obligado a pagar o contribuir con pecho9.
- 9 Pecho: Tributo que se pagaba al rey, al señor territorial o a cualquier otra autoridad.
- 10 Qubba: Término árabe de la arquitectura islámica típica del arte musulmán con el que se designa una estructura de base cuadrada y cubierta con forma de cúpula generalmente semiesférica. Usualmente, se emplea en monumentos de carácter funerario, así como en salones del trono en palacios. De la palabra “qubba” deriva la española “alcoba”.
- 11 Almohade: Seguidor de Aben Tumart, jefe musulmán que en el siglo XII fanatizó a las tribus occidentales de África y dio ocasión a que se fundase un nuevo imperio con ruina del de los almorávides12.
- 12 Almorávide: Dicho de una persona: De una tribu guerrera del Atlas que fundó un vasto imperio en el occidente de África y llegó a dominar toda la España árabe desde 1093 hasta 1148.
- 13 Arco de medio punto: Arco que consta de una semicircunferencia.
- 14 Capitel corintio: Capitel15 formado por hojas de acanto16 superpuestas, caulículos17 y volutas30 de ángulo.
- 15 Capitel: Parte superior de una columna o de una pilastra, que la corona con forma de moldura y ornamentación, según el orden arquitectónico a que corresponde.
- 16 Acanto: Planta de la familia de las acantáceas, perenne, herbácea, con hojas anuales, largas, rizadas y espinosas.
- 17 Caulículo: Cada uno de los vástagos o tallos que nacen del interior de las hojas de acanto del capitel corintio y se vuelven en espiral bajo el ábaco18.
- 18 Ábaco: Conjunto de molduras, generalmente en forma de dado, que corona el capitel y tiene la función de recibir directamente la carga del arquitrabe19.
- 19 Arquitrabe: Parte inferior del entablamento20, la cual descansa inmediatamente sobre el capitel de la columna.
- 20 Entablamento: Conjunto de molduras que corona un edificio o un orden de arquitectura y que ordinariamente se compone de arquitrabe, friso21 y cornisa29.
- 21 Friso: Parte del entablamento en los órdenes clásicos que media entre el arquitrabe y la cornisa, en ocasiones ornamentado de triglifos22, metopas28 u otros elementos.
- 22 Triglifo: Adorno del friso dórico23 que tiene forma de rectángulo saliente y está surcado por dos glifos27 centrales y medio glifo a cada lado.
- 23 Orden dórico: Orden que tiene la columna de ocho módulos24 o diámetros a lo más de altura, el capitel sencillo y el friso adornado con metopas y triglifos.
- 24 Módulo: Medida que se usa para las proporciones de los cuerpos arquitectónicos. En la antigua Roma, era el semidiámetro del fuste25 en su parte inferior.
- 25 Fuste: Parte de la columna que media entre el capitel y la basa26.
- 26 Basa: Asiento sobre el que se pone la columna o la estatua.
- 27 Glifo: Canal vertical poco profundo que decora el frente de los triglifos en los órdenes clásicos.
- 28 Metopa: En el friso dórico, espacio que media entre triglifo y triglifo.
- 29 Cornisa: Parte superior del entablamento de un pedestal, edificio o habitación.
- 30 Voluta: Figura en forma de espiral.
- 31 Mampostería: Obra hecha con mampuestos32 colocados y ajustados unos con otros sin sujeción a determinado orden de hiladas o tamaños.
- 32 Mampuesto: Piedra sin labrar que se puede colocar en obra con la mano.
- 33 Dintel: Pieza horizontal superior de puertas, ventanas y otros huecos, apoyada en sus extremos sobre las jambas34 y destinada a soportar cargas.
- 34 Jamba: Cada una de las dos piezas que, dispuestas verticalmente en los dos lados de una puerta o ventana, sostienen el dintel o el arco de ella.
- 35 Vano: En una estructura de construcción, distancia libre entre dos soportes y, en un puente, espacio libre entre dos pilas o entre dos estribos consecutivos.
- 36 Mudéjar: Dicho de un estilo arquitectónico: Que floreció en España desde el siglo XIII hasta el XVI, caracterizado por la conservación de elementos del arte cristiano y el empleo de la ornamentación árabe.
- 37 Amorcillo: En las artes plásticas, niño desnudo y alado, generalmente portador de un emblema del amor, como flechas, carcaj, venda, paloma, rosas, etc.
- 38 Tondo: Adorno circular rehundido en un paramento.
- 39 Artesón: Elemento constructivo poligonal, cóncavo, moldurado y con adornos, que dispuesto en serie constituye el artesonado40.
- 40 Artesonado: Techo, armadura o bóveda con artesones de madera, piedra u otros materiales y con forma de artesa41 invertida.
- 41 Artesa: Cajón cuadrilongo, por lo común de madera, que por sus cuatro lados va angostando hacia el fondo y sirve para amasar el pan y para otros usos.
- 42 Venera: Concha de la vieira, semicircular, formada por una valva plana y otra muy convexa, de diez a doce centímetros de diámetro, rojizas por fuera y blancas por dentro, con dos orejuelas laterales y catorce estrías radiales a modo de costillas gruesas.
- 43 Pechina: Cada uno de los cuatro triángulos curvilíneos que forman el anillo de la cúpula con los arcos torales44 sobre los que estriba.
- 44 Arco toral: Cada uno de los cuatro en que estriba la media naranja de un edificio.
- 45 Alberca: Depósito artificial de agua, con muros de fábrica, para el riego.
- 46 Mascarón: Cara disforme o fantástica que se usa como adorno en ciertas obras de arquitectura.
- 47 Putti: Plural de Putto: Amorcillo. // En las artes plásticas, niño desnudo y alado, generalmente portador de un emblema del amor, como flechas, carcaj, venda, paloma, rosas, etc.
- 48 Balaustre: Cada una de las columnas pequeñas, generalmente con molduras, que con los barandales forman las barandillas o antepechos49 de balcones, azoteas, corredores y escaleras.
- 49 Antepecho: Pretil o baranda que se coloca en lugar alto para poder asomarse sin peligro de caer.
- 50 Ducado: Moneda de oro que se usó en España hasta fines del siglo XVI, de valor variable.
- 51 Arco de herradura: Arco que tiene más de media circunferencia y cuyos arranques vuelan tanto como la imposta52.
- 52 Imposta: Hilada de sillares53 algo voladiza, a veces con moldura, sobre la cual va sentado un arco.
- 53 Sillar: Piedra labrada, por lo común en forma de paralelepípedo54 rectángulo, que forma parte de un muro de sillería56.
- 54 Paralelepípedo: Sólido limitado por seis paralelogramos55, cuyas caras opuestas son iguales y paralelas.
- 55 Paralelogramo: Cuadrilátero cuyos lados opuestos son paralelos entre sí.
- 56 Sillería: Fábrica hecha de sillares asentados unos sobre otros y en hileras.
- 57 Arco apuntado: Arco que consta de dos centros situados en la línea de arranque.
- 58 Cartela: Pedazo de cartón, madera u otra materia, a modo de tarjeta, destinado para poner o escribir en él algo.
- 59 Tejaroz: Alero del tejado. // Tejadillo construido sobre una puerta o ventana.
- 60 Pináculo: Remate piramidal o cónico que en la arquitectura gótica61 cumple una doble función, estética y estructural.
- 61 Gótico: Dicho del arte: Desarrollado en Europa desde finales del siglo XII hasta el Renacimiento y caracterizado, en arquitectura, por el arco apuntado, la bóveda de crucería62 y los pináculos.
- 62 Crucería: Conjunto de nervios63 que refuerzan y ornamentan las intersecciones de las bóvedas, típico del estilo gótico.
- 63 Nervio: Arco que, cruzándose con otro u otros, sirve para formar la bóveda de crucería. Es elemento característico del estilo gótico.
- 64 Orden toscano: Orden que se distingue por ser más sólido y sencillo que el dórico.
- 65 Ménsula: Elemento perfilado con diversas molduras, que sobresale de un plano vertical y sirve para recibir o sostener algo.
- 66 Bucráneo: En arquitectura, elemento ornamental en forma de osamenta de la cabeza de un buey.
- 67 Alfiz: Recuadro del arco árabe, que envuelve las albanegas68 y arranca bien desde las impostas, bien desde el suelo.
- 68 Albanega: Espacio triangular comprendido entre la rosca69 de un arco y el alfiz.
- 69 Rosca: Faja de material que, sola o con otras concéntricas, forma un arco o bóveda.
- 70 Alfarje: Techo con maderas labradas y entrelazadas artísticamente, dispuesto o no para pisar encima.
- 71 Cimacio: Elemento suelto que va sobre el capitel y sirve para aumentar el plano superior de apoyo.
- 72 Arco rebajado: Arco cuya altura es menor que la mitad de su luz73.
- 73 Luz: Distancia horizontal entre los apoyos de un arco, viga, etc.
- 74 Caja: Espacio o hueco en que se forma la escalera de un edificio.
- 75 Crujía: Tránsito largo de algunos edificios que da acceso a las piezas que hay a los lados. // Espacio comprendido entre dos muros de carga.
- 76 Par y nudillo: Es una armadura en que las maderas que forman el plano inclinado de la techumbre, llamados pares, se unen en su parte superior a la hilera77 y se apoyan en su parte inferior en un estribo79. Cada pareja de par concurrente (a uno y otro lado de la hilera) está unido por unos travesaños horizontales, llamados nudillos.
- 77 Hilera: Madera colocada horizontalmente, donde rematan las cabezas de los pares de las armaduras de madera. Sobre ella se forma el caballete78 o lomo de la cubierta.
- 78 Caballete: Línea horizontal y más elevada de un tejado, de la cual arrancan dos vertientes.
- 79 Estribo: Macizo de fábrica, que sirve para sostener una bóveda y contrarrestar su empuje.
- 80 Lacería: Adorno realizado en madera o yeso formado por bandas rectas, sinuosas o quebradas y entrelazadas que componen un conjunto homogéneo y que fue muy utilizado en el arte mudéjar.
- 81 Mayorazgo: Institución del derecho civil que, por las leyes desvinculadoras del siglo XIX, quedó circunscrita en España a los títulos nobiliarios, y que tiene por objeto perpetuar en la familia la propiedad de ciertos bienes o derechos con arreglo a las condiciones que se dicten al establecerla o, a falta de ellas, a las prescritas por la ley.
- 82 Itálica: Antigua e importante ciudad romana, lugar de nacimiento de los emperadores Trajano, Adriano y Teodosio, fundada a finales del siglo III a. de C. y abandonada en el siglo XII. Sus ruinas, muy esquilmadas a lo largo de los siglos, se encuentran en el término municipal de Santiponce, en la provincia de Sevilla.
- 83 Arco carpanel: Arco que consta de varias porciones de circunferencia tangentes entre sí y trazadas desde distintos centros.
- 84 Plateresco: Dicho de un estilo arquitectónico: Que se desarrolló en España en el siglo XVI y que se caracteriza por una ornamentación que recuerda las filigranas de los plateros.
- 85 Orden jónico: Orden que tiene la columna de unos nueve módulos o diámetros de altura, el capitel, adornado con grandes volutas, y dentículos86 en la cornisa.
- 86 Dentículo: Cada uno de los adornos con forma de paralelepípedo rectángulo que, formando fila, se colocan en la parte superior del friso del orden jónico y en algunos otros miembros arquitectónicos.
- 87 Desamortización: Desamortizar: Poner en estado de venta los bienes de manos muertas, mediante disposiciones legales. Por medio de varias desamortizaciones, se pusieron a la venta terrenos y otras propiedades de las llamadas “manos muertas” (la Iglesia y las órdenes eclesiásticas), quienes mediante donaciones y testamentos habían llegado a tener una extensión de terreno sólo inferior a las del rey y la aristocracia. Por estas expropiaciones y ventas la Iglesia no recibió nada a cambio. La Desamortización del ministro Mendizábal, llevada a cabo en 1836, fue una de las mayores y obtuvo unos resultados muy alejados de lo que se deseaba: la creación de una clase media en España. Sin embargo, sí fue de gran importancia en la historia de España, al expropiar gran parte de las posesiones eclesiásticas sin recibir la Iglesia, como decimos, nada a cambio. Desgraciadamente, las comisiones municipales encargadas de gestionar los trámites modificaron los lotes de terreno en venta, agrupándolos en grandes partidas que alcanzaban unos precios sólo asumibles por la nobleza y la burguesía adinerada.
- 88 Real de vellón: Moneda de plata, del valor de 34 maravedís89, que equivalía a 25 céntimos de peseta.
- 89 Maravedí: Moneda antigua española, efectiva unas veces y otras imaginaria, que tuvo diferentes valores y calificativos.
- 90 Grutesco: Dicho de un adorno: De bichos, sabandijas, quimeras y follajes.
- 91 Manierismo: Estilo artístico y literario del Renacimiento tardío, caracterizado por su refinamiento y artificiosidad.
- 92 Hijo natural: Hijo nacido fuera del matrimonio. // Hijo habido de mujer soltera y padre libre, que podían casarse al tiempo de tenerlo.
- 93 Dovela: Piedra labrada en forma de cuña, para formar arcos o bóvedas, el borde del suelo del alfarje, etc.
- 94 Guardapolvo: Tejadillo voladizo construido sobre un balcón o una ventana, para desviar el agua de lluvia.
- 95 Agua: Vertiente de un tejado.
- 96 Chaflán: Plano largo y estrecho que, en lugar de esquina, une dos paramentos o superficies planas que forman ángulo.
- 97 Alfarjía: Cada uno de los maderos que se cruzan con las vigas para formar la armazón de los techos.
- 98 Arco tercelete: Arco que en las bóvedas por arista99 sube por un lado hasta la mitad del arco diagonal.
- 99 Bóveda por arista / Bóveda de aljibe: Bóveda cuyos dos cañones semicilíndricos se cortan el uno al otro.
- 100 Almizate: Harneruelo. // Paño horizontal que forma el centro de la mayor parte de los alfarjes.
- 101 Mocárabe: Labor formada por la combinación geométrica de prismas acoplados, cuyo extremo inferior se corta en forma de superficie cóncava, que se usa como adorno de bóvedas, cornisas, etc.
- 102 Peraltar: Levantar la curva de un arco, bóveda o armadura más de lo que corresponde al semicírculo.
- 103 Festón: Bordado, dibujo o recorte en forma de ondas o puntas, que adorna la orilla o borde de algo. // Adorno compuesto de flores, frutas y hojas, que se ponía en las puertas de los templos donde se celebraba una fiesta o en los lugares en que se hacía algún regocijo público, y en las cabezas de las víctimas en los sacrificios de los gentiles. // Elemento decorativo a manera de festón, que se colocaba en las puertas de los templos y grandes mansiones.
- 104 Enjuta: Albanega. // Espacio triangular comprendido entre la rosca de un arco y el alfiz.
- 105 Ajimez: Ventana arqueada, dividida en el centro por una columna. // Saledizo o balcón saliente hecho de madera y con celosías.
- 106 Arco escarzano: Arco que es menor que la semicircunferencia del mismo radio.
- 107 Frontón: Remate triangular o curvo de una fachada, un pórtico, una puerta o una ventana.
- 108 Opus sectile: Labor de la antigua Roma en la que, mediante la utilización de trozos de mármol, se realizaban dibujos geométricos o figurados para su uso, sobre todo en el suelo, como el mosaico, u “opus tessellatum”.
- 109 Serpentina: Piedra de color verdoso, con manchas o venas más o menos oscuras, casi tan dura como el mármol, tenaz, que admite hermoso pulimento y tiene mucha aplicación en las artes decorativas. Es un silicato de magnesia teñido por óxidos de hierro.
- 110 Pórfido: Roca compacta y dura, formada por una sustancia amorfa, ordinariamente de color oscuro y con cristales de feldespato y cuarzo.
- 111 Barroco: Dicho de un estilo arquitectónico o de las artes plásticas: Que se desarrolló en Europa e Iberoamérica durante los siglos XVII y XVIII, opuesto al clasicismo112 y caracterizado por la complejidad y el dinamismo de las formas, la riqueza de la ornamentación y el efectismo.
- 112 Clasicismo: Estilo artístico o literario conforme a los ideales de la Antigüedad grecorromana.
- 113 Romanticismo: Movimiento cultural que se desarrolla en Europa desde fines del siglo XVIII y durante la primera mitad del XIX y que, en oposición al Neoclasicismo114, exalta la libertad creativa, la fantasía y los sentimientos.
- 114 Neoclasicismo: Movimiento literario y artístico dominante en Europa desde finales del siglo XVII y a lo largo del siglo XVIII, que aspira a restaurar el gusto y las normas del clasicismo grecorromano.

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AEROPUERTO: - Aeropuerto de San Pablo

PUERTO: - Por Sevilla pasa el Guadalquivir, el único río navegable de España, por lo que es posible llegar a la ciudad desde el Océano Atlántico.


BIBLIOGRAFIA Y ENLACES EXTERNOS:
- Guillermo Fatás y Gonzalo M. Borrás: “Diccionario de Términos de Arte”; Alianza Editorial, S.A., ISBN: 84-7838-388-3; Depósito Legal: M-26.868-1993.
- Ana María Fidalgo: “El Alcázar de Sevilla bajo los Austrias”; Ediciones Guadalquivir, S.L.; ISBN (general de la obra): 84-86080-24-X; ISBN (Tomo I): 84-86080-28-2; Depósito Legal: SE-810-1990.
- Pierre Grimal: “Diccionario de mitología griega y romana”; Paidós - Espasa Libros, S.L.U.; ISBN: 978-84-493-2457-4; Depósito Legal: M-4.0935-2010.
- José María de Mena: “Historia de Sevilla”; Plaza&Janés Editories, S.A.; ISBN: 84-01-37200-3; Depósito Legal: B.37.692-1987.
- Manuel Jesús Roldán: “Historia de Sevilla”; Editorial Almuzara; ISBN: 978-84-16100-18-7; Depósito Legal: CO-690-2014.
- Rafael Sánchez Mantero: “Historia Breve de Sevilla”; Silex Ediciones; ISBN: 84-7737-038-9; Depósito Legal: M-26207-2000.
- Antonio Collantes de Terán Sánchez: “El “alboroto”, a título de comunidad, 1520 en Sevilla”; Boletín de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras: Minervae Baeticae - 2012 - Nº 40, pp. 385-452
- Teodoro Falcón Márquez: “La Casa de los Pinelo a la luz de nuevas aportaciones documentales”. Conferencia impartida el 15 de mayo de 2002, organizada por la Real Academia Sevillana de Buenas Letras y por la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría
- Reyes Ojeda Calvo: “Un edificio almohade bajo la casa de Miguel de Mañara”; “El último siglo de la Sevilla islámica (1146-1248): Exposición Real Alcázar de Sevilla 5 diciembre 95 - 14 enero 96”, pp. 203-216; Universidad de Sevilla; Gerencia Municipal de Urbanismo del Ayuntamiento de Sevilla; Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico
- Reyes Ojeda Calvo, Diego Oliva Alonso y Miguel Ángel Tabales Rodríguez: “Intervención arqueológica en la Casa de Miguel de Mañara (Sevilla)”; “Anuario Arqueológico de Andalucía”, 1990, T.III. “Actividades de Urgencia”, pp.518-523; Consejería de Cultura y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía. Dirección General de Bienes Culturales; ISBN: 84-87004-22-9 (Obra completa); ISBN: 84-87004-25-3 (Tomo III); Depósito Legal: SE-1649-1992
- Olivier Piveteau: “Crónica de una familia corsa de Sevilla: los Mañara”; Boletín de la Real academia Sevillana de Buenas Letras: Minervae Baeticae, Nº 29, 2001, págs: 145-164; ISSN 0214-4395
- DECRETO de 5 de febrero de 1954 por el que se declara monumento histórico-artístico la casa de los Pinelo, llamada también de Abades, de Sevilla
- DECRETO 2038/1968, de 27 de junio, por el que se declara monumento histórico-artístico la Casa Palacio de la Condesa de Lebrija en Sevilla
- Real Decreto 1388/1983, de 16 de marzo, por el que se declara monumento histórico-artístico, de carácter nacional, el palacio de Don Miguel de Mañara, en Sevilla
- Web oficial de la Casa de Salinas
- Web oficial del Palacio de Lebrija
- Web oficial de la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría
- Web oficial de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras
- Web oficial del Real Alcázar
- “Alma mater hispalense”
- “Sevilla, justicia e injusticia”
- “La casa palacio de los Moreno de la Cova será rehabilitada como hotel”
- Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía - Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico
- Web oficial del Ayuntamiento de Sevilla
- Plan General de Ordenación Urbana de Sevilla
- DRAE

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